Sonia Beltran

ensayo y error de una profesión

Tag: Relaciones Públicas

Cultural, estrategia y gestión

Un plan estratégico para la Cultura es, inevitablemente, una apuesta por una estrategia de Desarrollo Local.

Inevitable, porque de lo contrario, de estar separadas, inconexas, ambas estrategias, en el fondo, y muchas veces en la forma, no tendrán sentido. Y ya se que el Desarrollo Local es más que la suma de todos los sectores locales y tiene muchas variables. Pero hablando de cultura y en local, las acciones y actividades culturales van ligadas, directamente, a la vida de la gente. A su ocio, a su percepción del valor de la localidad, a su formación y al tiempo que dedican a trabajar para las asociaciones a las que pertenecen.

Están ligadas, también, a través de la economía local, a  las empresas culturales y a las empresas mecenas. Y están, finalmente, ligadas a la vida de la gente por el relato de la ciudad.

Si el DL es una estrategia de estrategias. El plan estratégico para la Cultura es pues un medio y un objetivo.

Por mi experiencia (y mi observación) en proyectos de comunicación cultural, turística y emprendimiento, y las muchas conversaciones asociadas a esos proyectos;  me interesan especialmente las estrategias que apuestan por “un potencial del territorio”.

Porque así están ligadas a la realidad y son las personas implicadas las que van construyendo y optando por los objetivos de ese potencial: que se mantenga cierta característica, que crezca, que se amplíe, que evolucione, ….

(Todo esto venia porque quería organizar mis conocimientos sobre la estrategia de comunicación cultural como servicio de gestión cultural. Pero tendrá que ser en otro post)

Dime que resultado necesitas y te diré quien eres

Si quieres vivir mejor, eres Empresa.

La gente de empresa necesita (necesitamos) vivir bien con su trabajo.

Es decir, necesitas ganar el dinero suficiente para vivir la vida que quieres, ya sea ganando más clientes o cobrando más por el trabajo realizado.  Con el objetivo, no siempre declarado, de desarrollar tu profesión o talento lo mejor que sabes. Para hacer que tu empresa sea más ideal, más a tu medida.

Y para conseguir ese ideal, arriesgas tu bienestar. Es decir, inviertes tu dinero (ahorros, préstamo, …) y tu tiempo. Y lo más valioso de todo, arriesgas tu energía e ilusión.

Lo pones todo al servicio del cliente para alcanzar ese ideal de empresa/profesión que hace tu vida, y las de tu comunidad, más interesante.

Evidente esto varía según la empresa, su tamaño, formas de trabajar, … Pero por lo general, la persona responsable de una Pyme, arriesga su bienestar para desarrollar un proyecto personal.

Si quieres una buena reputación, eres una Institución

La Administración Pública en cualquiera de sus versiones (museos provincial, Agencia de Desarrollo Local, Oficina de Turismo, Área de juventid, …) necesita demostrar que su trabajo es valioso.

Las empresas también lo necesitan, porque sino no venden a los precios que les permiten vivir bien, pero en su mente el objetivo nº 1 es la ganancia.

Las instituciones públicas necesitan una buena opinión pública, la satisfacción del “cliente” que no ha pagado nada concreto, pero sí paga impuestos. Deben demostrar que son necesarias en la vida de la ciudad y/o la ciudadanía y que usan bien el dinero que tiene.

Pero, a nivel personal no arriesga “nada”, porque con mayor o menor presupuesto, las instituciones seguirán existiendo.

Ahora bien, las instituciones funcionan gracias a las personas. Concretamente, gracias a las personas competentes, con imaginación y pasión por su trabajo. A veces es el técnico, a veces el político, a veces el conserje (este último caso es más difícil ya que no tiene poder de decisión sobre el presupuesto).

Y estas personas sí arriesgan energía e ilusión en hacer sus instituciones tan buenas como puedan llegar a ser.

Aprendiendo de AC/DC

Alguien me dijo una vez, o leí en algún sitio que no recuerdo, que AC/DC decidía el lugar de los conciertos de una gira en función del número de descargas de sus canciones. (descargas ilegales, claro)

Y me pareció un criterio de lo más acertado. Un verdadero conocimiento del cliente, real e ideal, y una apuesta por fidelizar a ese cliente.

A primera vista parece que si la gente se descarga música es pq no la quiere pagar, y por tanto no tiene sentido hacer un concierto en la zona donde hay más gente dispuesta a no pagar por la música. Pero lo cierto es que pagar por escuchar música en “lata” no es lo mismo que pagar por la experiencia de un concierto. Al fin y al cabo, reproducir en tu equipo de música un pista de audio desde un DC de la discografica o desde un archivo mp3 descargado de internet no cambia mucho.

El concierto es, como la artesanía, una experiencia  “más humana, porque es local, un proceso de creación emocional, sensorial”.  Organizas un concierto dónde más gente hay que conoce y escucha tu música, vas a un mercado muy seguro. Conocen el producto y lo consumen, ahora les ofreces la experiencia. Y les ofreces ese servicio que envuelve al producto, les abres las puertas al universo AC/DC y compartes ese mundo.

Esa relación con el cliente es genial. No te lo ganas por precio, no le castigas por compartir o distribuir tu producto. Le ofreces algo único que solo tú le puedes ofrecer.

Estrategias y archivos. Dilemas

Sin duda los grandes desconocidos en la cultura local son los Archivos. Creo que los Archivos Históricos más que los Administrativos, pero, en cualquier caso, grandes desconocidos.

¿qué son? ¿para qué sirven? ¿por qué existen? son preguntas que me han hecho cuando he comentado que estaba investigando en el archivo local. Y no son cuestiones fáciles de responder. Quizás por eso no puede resistirme a asistir a las I Jornadas sobre fondos documentales locales

cuestión de imagen.

Detecto que el primer problema con el que se topan los Archivos (además del consabido “falta de recursos” para la conservación y otras acciones) es la falta de imagen.

Dedicar un motón de dinero a un edificio nuevo para un archivo y bien diseñado para trabajar y para albergar todo lo que contiene y contendrá. Parece no ser útil, solo dará una primera foto el día de la inauguración.

Mientras que un teatro o una sala de exposiciones da más juego. Parece que se les puede sacar más partido. Parece que damos por sentado que una vez inaugurado formará parte de la vida de la gente, así, sin más. Como si no costara dinero y trabajo (y una estrategia) llenar de sentido y vida los edificios destinados a la cultura.

Los archivos, los teatros, las salas de exposiciones y otras instituciones culturales tiene siempre un halo de superioridad para el común de los mortales, porque son instituciones culturales. Y, sin embargo, la producción cultural y sobretodo la inversión en conservación es la más menospreciada (por no decir despreciada). Quizás por eso su imagen pública y su comunicación es difícil de gestionar. Quizás seguro, la clave está en la estrategia, en tenerla, claro. La clave es diseñar una estartégia institucional desarrollada en acciones con sentido (y con recursos para su ejecución).

Clientes, objetivos y otros dilemas.

Antes de definir la estrategia de comunicación hay que definir la estrategia de la institución. Y tener claro los objetivos y el público al que te diriges.

Escucho un comentario de un/a Técnico/a de Archivo

rrss ¿para qué? ¿para promocionar un evento? pues bien, pero mi trabajo es atender a la Administración, a los usuarios, gestionar el archivo y la biblioteca, y al final hacer actividades culturales.

Y me pregunto ¿quién tiene un lío con los objetivos, los clientes y la presencia en redes sociales, la Institución o el Técnico?

Si yo fuera responsable de una institución me plantearía: ¿qué estrategia debo seguir para hacer bien mi trabajo y cumplir mis objetivos? ¿que herramientas necesito para hacer bien mi trabajo? sabiendo que mi trabajo es … conservar, atender, investigar, divulgar, tener imagen pública, organizar actividades, crear conocimiento… Ante semejante avalancha de objetivos, priorizar se hace imprescindible.

Y si mi prioridad es atender a la administración antes que dar los buenos días en fb, habrá que asumirlo. Y si lo que quiero es poner en valor el trabajo del Archivo y ganar oportunidades de relacionarme con colaboradores y mecenas, puede que dar los buenos días en fb no sea la estrategia adecuada.

De hecho, todo esto, y mucho más, es lo que pregunto. Y a lo largo de una consultoría de RR.PP. se plantean muchos retos, porque no es fácil pensarse a uno mismo, pero resulta una aventura emocionante. Sobretodo cuando va camino de convertirse en la base para un relato interesante

 

 

 

 

Pasión artesana

Sin nombreLa artesanía es una constante en nuestro trabajo. Ese saber hacer y ese sello personal que imprimimos a lo que hacemos nos define como profesionales. Y me gusta pensar que hago un trabajo artesanal cuando hago relaciones públicas o cuando alguien me pide consejo.

Por eso me interesó tanto el articulo de Juan Carlos Santos “ Artesanía, lujo y fast-fashion”. Aunque Santos es analista de tendencias y experto en moda, está muy lejos de la frivolidad que siempre se achaca a este mundo.

En el artículo, entre otras cosas, disecciona el concepto artesanía y lo explica en detalle. Lo que me permite verlo con más claridad, pensar en cómo hago mi trabajo, qué clase de artesana soy.

Empieza explicando que la artesanía está ” Asociada, generalmente con la producción manual a pequeña escala, la artesanía se sustenta sobre unos valores más humanos, sotenibles, creativos y respetuosos con la tradición local, configurándose como un campo de experimentación emocional, simbólica y sensorial privilegiado para la exploración de nuevos imaginarios que recuperen la armonía, la autenticidad y la escala humana perdidas con nuestro modelo de desarrollo actual”

Creo que la cita no tiene desperdicio. Pero, aún así, no he podido resistirme a poner negritas. Para destacar todo ese potencial de la artesanía.

tres claves fundamentales de la artesanía:

1. en qué se basa, de dónde surge, cómo se sostiene,” valores más humanos sotenibles, creativos y respetuosos con la tradición local” es decir en las personas y su entorno

2. qué es, cuál es su esencia, por qué existe “campo de experimentación” un entorno propicio para el ensayo/error, para atreverse a hacer cosas que no has hecho nunca, que no has sentido nunca, que nos has visto nunca. Un laboratorio para probar y probar mientras vas descubriendo.

3. para que sirve, por qué es útil “nuevos imaginarios que recuperen la armonía, la autenticidad y la escala humana.”

Todo esto tiene mucho que ver con la Ruta, con cómo surgió, cómo se esta desarrollado y lo que podría ser. Porque tiene mucho que ver con nuestra forma de emprender y de hacer RR.PP. Y cómo queremos seguir haciendo nuestros proyectos.

Proyectos propios y ajenos

Estos son los escenarios en los que se va construyendo el profesional que va por libre. Detectando oportunidades en los proyectos ajenos y desarrollando iniciativas propias, se ponen a prueba ideas y saberes, se crece y se aprende. Creo que con esta combinación creas tu oficio y ejerces tu profesión, todo en uno. Y, además, se gana la vida; porque si en la variedad está el gusto , en la combinación de flujos de ingresos (entre otros elementos) está la flexibilidad del profesional. La clave parece estar en “trabajar en red y trabajar con”, así lo estamos contando últimamente.

En los proyectos propios hay que idear, diseñar y financiar el proyecto. Y una vez hecho esto gestionar su comunicación, su marca y la comunidad que surge en torno a ellos. 

En los proyectos ajenos (propuestos o demandados) hay que investigar para conocer la filosofía, origen e historia del proyecto. Definir la idea fuerza sobre la que diseñar, planificar y ejecutar la estrategia y las acciones. Para luego gestionar la comunicación, la marca, la comunidad.

Proyectos propios

Visto así los proyectos propios parecen más apetecibles y más fáciles de implementar porque depende solo de tí. Pero buscar y crear estructuras de trabajo para llevar a cabo los proyectos propios es un arduo trabajo, porque hay que hacerlo todo desde cero:

  • tener un conocimiento y un saber hacer. Un oficio en el que te desarrollas.
  • descubrir, diseñar y establecer rutinas de trabajo en común. El trabajo en equipo que funciona
  • tener objetivos comunes (comerciales, profesionales, …). Lo cual nos obliga a una conversación continua para poder elegir a los colaboradores, para trabajar durante el proyecto en cuestión.
  • definir la red y los roles. Decidir y saber quién es quién y quién hace hace qué.
  • reconocer el contexto del que surges y en el que te mueves. Para resultar atractivo a aquellos con los que quieres trabajar, saber cuál es el valor/valores que puedes aportar. Al tiempo que decides que valores y significados quieres  aceptar de otros.

Y con todo esto inicias un camino de ensayo y error, de acción e investigación entrelazadas, para la planificación, comunicación y ejecución del proyecto.

  • Investigar y situarte en un contexto. Revisar notas, retomar y ampliar lecturas, indagar un poco más para ver la actualidad del sector o sectores en los que se inscribe el proyecto. Analizar proyectos similares, en circunstancias, actores, objetivos. Hacer una pregunta más a esa idea inicial para ponerla a prueba.
  • Definir el contexto, decidir el ámbito en el que se inscribe el proyecto y delimitar los objetivos generales del mismo. Para poder “empaquetarlo para su venta” y presentarlo con una sola frase a una persona concreta.
  • Identificar a quién le interesa y decidir con quiero compartir este proyecto, con quién quiero trabajar. Esto es, quién quiero que me financie y por qué, y quién quiero que se beneficie de este proyecto y por qué.
  • Trazar una estrategia. Un plan general que se expresa en no más de un párrafo.
  • Decidir las tácticas. Enumerar los pasos a dar, colocarlos en el calendario y asignar un responsable.

Proyectos ajenos.

Diseñar la comunicación para el proyecto de otro no tendría mayor dificultad si aplicamos una visión instrumental de la comunicación, hacemos publicidad convencional e incorporamos las últimas tendencias en comunicación social. Pero como eso no sabemos hacerlo, sino que lo que de verdad sabemos hacer es complicarnos la vida. Entonces  iniciamos una conversación con el cliente que nos permita conocerlo y hacer con él unas relaciones públicas interesantes, conocerse él y establecer una comunicación que le permita construirse.

Antes de optar por un tipo de comunicación u otra, creo que es interesante dejar claro dos conceptos de este tipo de proyectos. Básicamente me he encontrado con dos tipos de proyectos ajenos, la comunicación de un evento en particular y la comunicación de la organización en general.

Cuando se trata de la comunicación de un evento hay que tener claro que, en primer lugar, la existencia o no del evento es una decisión directiva (ya sea un político por tratarse de la administración pública o un directivo por estar en la empresa privada), al final hay una persona que tiene la última palabra en la realización o no de el evento, por tanto es el responsable.

La visión del responsable marca la diferencia entre un tipo de evento y otros. Una visión a largo plazo es aquella que concibe el evento como algo que debe arraigar en el público (o en la ciudadanía en el caso de la Admon) como algo propio, algo que crea comunidad y que la diferencia, de ahí se obtiene el compromiso de participación. Que la gente lo haga suyo le permitirá vivir más allá de la legislatura de turno. Lo hará más resiliente. Y ¿por qué querríamos que un evento o proyecto sea resiliente? porque responde a cuestiones reales de un contexto concreto y, por tanto, ofrece valor, tiene significado.

De modo que si es la primera edición del evento X, o si se está pensando en una renovación tras varias ediciones, la meta es hacer un proyecto que ofrezca valor a la gente que queremos que participe, que  tenga significado. Y esto es lo que condiciona la estrategia de comunicación y la construcción de su relato. Un relato que en un primer momento estará orientado a convencer, a seducir, a los participantes y que más adelante se transformará por la propia continuidad del proyecto (vivo y en conversación).

Una visión a corto plazo, orientada a conseguir solo visibilidad e impacto mediático, medido según la adhesión dela opinión pública; nos da como resultado un proyecto débil, cuya continuidad depende de los resultados de la primera edición (o de la última según sea el caso). Carece de plan, de proyección y de visión, de relato al fin y al cabo; porque está basado en la ocurrencia y no en las personas reales.

Conversaciones. Esquemas y metodologías de trabajo III.

La tarea de ir definiendo, y para ello descubriendo, nuestros modos de trabajar va dando sus frutos. La conversación y el diálogo empoderante, son parte de esa forma de trabajar. Hemos querido mirar estos elementos desde fuera para explicarlos y estos son algunos resultados.

Los tres grandes temas de conversación, aprendizaje y reflexión, con los que construimos cada una nuestro oficio y al mismo tiempo nuestro contexto común.

  1. Nosotras hablando de nosotras. El profesional de RRPP como objeto de la conversación entre profesionales de RRPP y con otros profesionales. Modos de trabajar con otros y con los clientes. Modos de afrontar las realidades del mercado. Objetivos del ejercicio profesional. Los por qués de nuestro trabajo.

  2. Nosotras hablando de un tercero. Reflexiones obligatorias tras la investigación y previas a la propuesta y planificación de un proyecto concreto para un cliente. Reflexiones y conclusiones durante el proceso de ejecución de un proyecto; la investigación latente del cliente y su contexto. Conversaciones en torno al hecho de que nuestros valores y filosofías de trabajo se imprimen en las propuestas hechas a los clientes

  3. Nosotras hablando con un tercero de él mismo. Acompañar al cliente en un proceso de repensarse. Conversaciones en torno a diferentes realidades, los futuros posibles y las nuevas opciones.

Estos temas quedan registrados de diferentes maneras y por tanto producen una documentación, que podemos sobre la que podemos trabajar,consultar o analizar, para saber un poco más de nosotras:

  1. los procesos internos de trabajo y los contenidos de nuestros mensajes; los entendemos como una especie de comunicación interna. En la cual, el tema más tratado es “Nosotras hablando de nosotras”. Y que se muestra especialmente en e-mails y registro de conversaciones. Que en ocasiones se hace público en nuestros blog y a veces queda en documentos compartidos para la reflexión. Y en muy pocas ocasiones queda puramente en privado en documentos propios, ya que antes o después son compartidos de alguna manera; como nos gusta decir, pasarán al pro-común.

  2. De nuestra apuesta por el “trabajar con” el cliente se produce documentación y comunicación en dos sentidos. Además de la comunicación interna que nombraba,  hay comunicaciones directas con clientes, mensajes creados para fortalecer la relación con el cliente, planteamiento de propuestas para el cliente y otros, que se registra en documentos virtuales y analógicos. Aquí el tema clave es “nosotras hablando de un tercero-cliente”. Esto es al mismo tiempo, las relaciones públicas que hacemos hacia nuestro cliente (nuestras RR.PP.), y el trabajo de asesor de RRPP como parte de las RRPP que hacemos con nuestro cliente para su contexto.

  3. de los proyectos realizados surgen documentos compartidos con el cliente, con las justificaciones y argumentaciones de las propuestas de trabajo finalmente aceptadas y ejecutadas. Ya que se construyen sobre los documentos creados previamente, pero se completan en las conversaciones con el cliente. “Nosotras hablando con un tercero de él mismo”; de modo que suponen el reflejo de que el cliente entiende como positivos y propios los objetivos, estrategias y medios del proyecto a desarrollar. En la mayoría de los casos ha asumido los valores implícitos en el proyecto (apertura, flexibilidad, …) que se proponen en los momentos iniciales (fruto de nuestro “trabajar con”)

Esquemas y metodologías de trabajo II.

Elementos de mi trabajo como Relaciones Públicas Independiente (que ahora se llama freelance 😉 )

Sobre nuestros modos de trabajar y sus por qué, hace tiempo que tengo una conversación abierta con Laura y Ester. Y más concretamente una conversación formal con Laura sobre cómo hacemos RR.PP. y por qué las hacemos como las hacemos, que tiene como gran objetivo saber contar lo que hacemos y poder contrastarlo.

En la última conversación directa, identificábamos determinados elementos de nuestra realidad profesional. Que puede que nos den la clave, si no de una metodología original, sí de un trabajo artesanal que nos es propio. Nuestro oficio.

  • Cuando trabajamos, siempre hacemos el doble de trabajo, porque hacemos RRPP en paralelo. Por un lado trabajas con tu cliente en sus RR.PP., las de su empresa, las que van a configurar sus modos de relacionarse y de hacer, con sus clientes. Y al mismo tiempo haces tus propias RRPP con ese cliente concreto.
  • Si creamos nuestras empresas para hacer  RR.PP. como queremos, como creemos que  deben hacerse. Entonces, nuestro objetivo número uno es hacer las mejores Relacionas Públicas que seamos capaces de hacer. Esto tendrá como consecuencia, ganar dinero con ello.
  • Trabajar en lo que me apasiona y la manera en que trabaje (valores, ética, objetivos, etc con los que afronto mis pequeñas batallas) me permite construirme como profesional y como persona, y me convierte en un agente generador de riqueza. ¿es este el nuevo paradigma que nos anunciaban en la Facultad pero que no explicaban? Sea lo que sea es así como queremos trabajar, haciendo nuestro trabajo, siendo soberanos, libres y responsables.

Relaciones Públicas para el cambio social.

El IX Congreso de Investigadores de Relaciones Públicas lleva por título “Relaciones Públicas para el cambio social”. Al recibir la información y el reto de presentar una comunicación, tomé unas cuantas notas y ordené alguna idea. Conversaciones posteriores han destapado otras ideas que ya iremos desarrollando, luego ya veremos dónde lo contrastamos todo.

Lo primero que se me ocurría era preguntarme ¿qué cambio social? ¿el que ya estamos viviendo o el que queremos provocar?

Por que hay un cambio socio-profesional que yo estoy viviendo y que, hace unos años, no hubiera sido capaz de imaginar, y mucho menos de verbalizar; porque el futuro profesional, fuera de las opciones concretas que me daba el statu quo de las instituciones que pueden dar un empleo, era una nebulosa abstracta llena de vacíos.

Este cambio al que me refiero, tiene mucho que ver con la red distribuida (la que permite pescar, adaptarse y conectarse, construir), el hipercontexto, y los profesionales multiexperto. Que no son “aprendices de todo maestros de nada”, si  no que por estar en esa red, adquieren y practican conocimientos que los hacen mejores profesionales en su especialidad, les permiten adaptarse mejor a otras circunstancias, contextos e hipercontextos; les permite estar más conectados con otros y, así, construir a su alrededor allá donde estén y hagan lo que hagan.

Pensando sobre ese cambio que ya se está produciendo, no podía dejar de anotar algunos conceptos que están en todos los discursos: nuevos medios de comunicación, comunidades, tecnologías, … Pero que siguen siendo grandes desconocidos.

Sobre los nuevos medios de comunicación y, por tanto, las nuevas formas de comunicar, me parecía necesario  hacer el apunte (aunque solo fuera para ordenar mis ideas) de que algunos aún no se han dado cuenta de la novedad y usan viejas formas en nuevos medios. No han caído en la cuenta de buscar nuevas formas, más allá de añadir imagen y/o vídeo a sus textos, o de usar ciertas plataformas como TV particulares ( a veces tengo la sensación de estar asistiendo, de nuevo, al nacimiento de la televisiones locales, con el regocijo-orgullo-sorpresa popular que supusieron).

Al hilo de esto, pensaba que ahora el hipertexto es más que nunca y que todo puede estar referenciado, y no por ello dejar de ser original o propiciar la novedad.

Parece que todos nos hemos lanzado a la red sin pensar mucho, porque había que estar, porque está la competencia. Sin valorar el verdadero potencial y el considerable esfuerzo de aprovecharlo. Usando las redes sociales como un medio de comunicación de masas y contabilizando seguidores, como si fuera audiencia anónima. Pero hablando de comunidad (que queda muy bien), aunque es comunidad de seguidores a lo que se refieren. En lugar de propiciar diálogos y conversaciones.

El cambio que queremos provocar, tiene que ver directamente con las empresas del siglo XXI. Con usar esa red distribuida, formada por profesionales multiexperto y por otros recursos e instituciones (más o menos formales) y construir a nuestro alrededor. Y esto va desde impregnar de nuestra filosofía los proyectos que nos encargan o que proponemos a un cliente concreto, hasta crear nuestros propios proyectos y buscar los caminos para que vean la luz, crezcan y nos hagan crecer.

El valor de un oficio. Relaciones Públicas

En esencia las RR.PP. son para relacionar a las instituciones con sus públicos, para conseguir el beneficio mutuo (definición PRSA)

Parece que hoy, más que nunca, las relaciones entre instituciones y públicos son más accesibles, más líquidas, y siguen siendo complejas.

Siempre había pensado que esta profesión era muy útil en cualquier contexto, empresa, administración, organizaciones no lucrativas, etc En todas partes es útil el saber hacer de un profesional que aporta una visión estratégica a las relaciones, que define y/o aconseja en la definición de objetivos o transversalidad de acciones.

Pero creo que esa utilidad es cada vez más evidente. Porque cada vez estamos menos aislados. Pero más, no implica mejor. Que cada vez haya más conexiones no nos libra de hacer el esfuerzo de rentabilizarlas.

Los vínculos se establecen de las formas más diversas y ahora hay más oportunidades, más medios, para ello. Pero es imprescindible saber qué hacer con ellos. Fortalecer una relación ejerciendo un rol u otro. Abrir una conversación o dar un rodeo.

Del mismo modo, la dirección de la comunicación, la bidireccionalidad en la que tanto se insisten en las RRPP de calidad, es más posible ahora, pero no más fácil. Hay que estar dispuestos a saber más de ese público que antes parecía una masa y ahora nos habla de tu a tu.

El reto para los profesionales es hacer valer ese oficio. No basta decir que las Relaciones Públicas son importantes y necesarias, hay que saber explicar por qué, hay que dar razones, convencer con argumentos, seducir.

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