Sonia Beltran

ensayo y error de una profesión

Tag: reflexiones

Aprendiendo de AC/DC

Alguien me dijo una vez, o leí en algún sitio que no recuerdo, que AC/DC decidía el lugar de los conciertos de una gira en función del número de descargas de sus canciones. (descargas ilegales, claro)

Y me pareció un criterio de lo más acertado. Un verdadero conocimiento del cliente, real e ideal, y una apuesta por fidelizar a ese cliente.

A primera vista parece que si la gente se descarga música es pq no la quiere pagar, y por tanto no tiene sentido hacer un concierto en la zona donde hay más gente dispuesta a no pagar por la música. Pero lo cierto es que pagar por escuchar música en “lata” no es lo mismo que pagar por la experiencia de un concierto. Al fin y al cabo, reproducir en tu equipo de música un pista de audio desde un DC de la discografica o desde un archivo mp3 descargado de internet no cambia mucho.

El concierto es, como la artesanía, una experiencia  “más humana, porque es local, un proceso de creación emocional, sensorial”.  Organizas un concierto dónde más gente hay que conoce y escucha tu música, vas a un mercado muy seguro. Conocen el producto y lo consumen, ahora les ofreces la experiencia. Y les ofreces ese servicio que envuelve al producto, les abres las puertas al universo AC/DC y compartes ese mundo.

Esa relación con el cliente es genial. No te lo ganas por precio, no le castigas por compartir o distribuir tu producto. Le ofreces algo único que solo tú le puedes ofrecer.

Cooperativas posibles

El tema de la cooperativa como forma jurídica es una tema que me ronda, sin proponérmelo, desde que empecé con este ensayo y error empresarial.De forma recurrente, cada cierto tiempo, aparece la cuestión o la posibilidad de formar una cooperativa.

Aunque la ley ha cambiado, un poco, las características de las cooperativas de trabajo asociado son las mismas que cuando pregunté por primera vez. Aquí, aquí y/o aquí se pueden ver las condiciones, los pros y los contras, …

Lo que cambia, o lo que siempre me cuestiono es ¿Cómo quiero que sea la cooperativa en la que yo participaría?.

Lo que  a mi me interesa es qué pasa en la cooperativa. Como se organiza por dentro para que sea un ambiente para que pasen cosas. Cosas como que dos empresasias-artesanas puedan iniciar un nuevo proyecto juntas y por el camino implicar a otras, haciendo un proyecto en el que todos los implicados  invierten recursos y del que todos aprenden y sacan beneficios según un reparto y un acuerdo.

O cosas como encontrar las personas que necesitas para hacer frente a una tarea concreta que se te ha ido de las manos. Porque hay una lista de gente con determinadas habilidades a la que puedes recurrir.

O cosas como poder facturar tranquilamente, salir del anonimato que te da trabajar sola en casa, quedar de vez en cuando para una reunión de trabajo interno de manera que no tengas que tomar tu sola todas las decisiones empresariales

En fin una red profesional bien identificada y compacta, con amplios contactos fuera.

Y esto así, a grandes rasgos, tengo una lista de cosas que ese ambiente propicio podría provocar, amparar y promover

Las mujeres elegantes no son normales.

mama4 PRUEBA 2Cuando hace unos meses un amigo cumplió  40 años, lo primero que pensé fue “ya puede ser una mujer elegante” .

Porque solo se puede ser elegante a partir de los cuarenta, antes puedes ser glamurosa, pero no elegante. Eso leí en un libro muy divertido, hace mucho tiempo, y me pareció una afirmación muy acertada. Aunque entonces no veía todos las lecturas que se pueden hacer de ese “ser una mujer  elegante”.

Creo que ser una mujer elegante tiene que ver, un poco, con lo más superficial de la apariencia (que no es que sea superficial, pero eso sería otro post). Y que tiene mucho que ver con la relación construir/descubrir. En la línea de “lo que hicimos con lo que hicieron de nosotros”.

Creo que tiene mucho que ver con cómo vives. Como te mueves y qué cosas te emocionan en ese cambiar el mundo sin conquistar el poder. Construir el mundo tu medida y construirte tú, a tu gusto. Vamos, que tiene mucho que ver con ser un poco hacker (o mucho).

Cuando hace unos días vi la película “Requisitos para ser una persona normal”, y me di cuenta de que “ser elegante” es justo lo contrario de “ser normal”.

Ser elegante es vivir felizmente libre. algo realmente difícil, quizá por eso hay tan pocas mujeres elegantes y tanta gente normal.

 

Esquemas y metodologías de trabajo II.

Elementos de mi trabajo como Relaciones Públicas Independiente (que ahora se llama freelance 😉 )

Sobre nuestros modos de trabajar y sus por qué, hace tiempo que tengo una conversación abierta con Laura y Ester. Y más concretamente una conversación formal con Laura sobre cómo hacemos RR.PP. y por qué las hacemos como las hacemos, que tiene como gran objetivo saber contar lo que hacemos y poder contrastarlo.

En la última conversación directa, identificábamos determinados elementos de nuestra realidad profesional. Que puede que nos den la clave, si no de una metodología original, sí de un trabajo artesanal que nos es propio. Nuestro oficio.

  • Cuando trabajamos, siempre hacemos el doble de trabajo, porque hacemos RRPP en paralelo. Por un lado trabajas con tu cliente en sus RR.PP., las de su empresa, las que van a configurar sus modos de relacionarse y de hacer, con sus clientes. Y al mismo tiempo haces tus propias RRPP con ese cliente concreto.
  • Si creamos nuestras empresas para hacer  RR.PP. como queremos, como creemos que  deben hacerse. Entonces, nuestro objetivo número uno es hacer las mejores Relacionas Públicas que seamos capaces de hacer. Esto tendrá como consecuencia, ganar dinero con ello.
  • Trabajar en lo que me apasiona y la manera en que trabaje (valores, ética, objetivos, etc con los que afronto mis pequeñas batallas) me permite construirme como profesional y como persona, y me convierte en un agente generador de riqueza. ¿es este el nuevo paradigma que nos anunciaban en la Facultad pero que no explicaban? Sea lo que sea es así como queremos trabajar, haciendo nuestro trabajo, siendo soberanos, libres y responsables.

El valor de un oficio. Relaciones Públicas

En esencia las RR.PP. son para relacionar a las instituciones con sus públicos, para conseguir el beneficio mutuo (definición PRSA)

Parece que hoy, más que nunca, las relaciones entre instituciones y públicos son más accesibles, más líquidas, y siguen siendo complejas.

Siempre había pensado que esta profesión era muy útil en cualquier contexto, empresa, administración, organizaciones no lucrativas, etc En todas partes es útil el saber hacer de un profesional que aporta una visión estratégica a las relaciones, que define y/o aconseja en la definición de objetivos o transversalidad de acciones.

Pero creo que esa utilidad es cada vez más evidente. Porque cada vez estamos menos aislados. Pero más, no implica mejor. Que cada vez haya más conexiones no nos libra de hacer el esfuerzo de rentabilizarlas.

Los vínculos se establecen de las formas más diversas y ahora hay más oportunidades, más medios, para ello. Pero es imprescindible saber qué hacer con ellos. Fortalecer una relación ejerciendo un rol u otro. Abrir una conversación o dar un rodeo.

Del mismo modo, la dirección de la comunicación, la bidireccionalidad en la que tanto se insisten en las RRPP de calidad, es más posible ahora, pero no más fácil. Hay que estar dispuestos a saber más de ese público que antes parecía una masa y ahora nos habla de tu a tu.

El reto para los profesionales es hacer valer ese oficio. No basta decir que las Relaciones Públicas son importantes y necesarias, hay que saber explicar por qué, hay que dar razones, convencer con argumentos, seducir.

Una nit folk.

Reflexiones y auto-crítica sobre cuestiones que parecen personales, pero que tienen mucho que ver con mi oficio en construcción.

Cada año, desde hace siete, se organiza en Novelda la Nit Folk. Una iniciativa popular de gente que quieren vivir su herencia cultural. Creo que no es un intento agónico de no dejar morir una tradición, si no que se mantiene porque realmente está viva.

Sin embargo, a pesar de nuestro discurso, me parece más bien una reunión de amigos, que por ser en la calle está abierta al público, y que casualmente se hace todos los años en la sima calle. Lo que quiero decir con esto, es que los organizadores no están (no estamos) en contacto con los vecinos del barrio, por ejemplo. Mientras que nos esforzamos por invitar y alternar con los bailadores de que vienen de lejos. Que no es que esté mal, es que me parece que nos convertimos en anfitriones en casa ajena. Porque al fin y al cabo, no volvemos a pisar esa placita hasta el año siguiente.

Es decir que no se crean vínculos con el entorno de la fiesta.

Los vecinos y la Administración solo nos soportan, con mejor o peor ánimo, pero esta fiesta no forma parte de ellos, no está dentro de “un plan mayor”, ni para ellos ni, puede que tampoco, para nosotros. No es un hito en una ruta para conseguir un objetivo claro, o muchos objetivos.

En fin, que ni unos ni otros trabajamos con. Y, ni unos ni otros somos consciente de que no hay un interlocutor, ni una riqueza a generar-obtener. Nosotros, los organizadores, no nos hemos parado a pensarlo más allá de esa verbena de final del verano, que nos puede poner en el calendario de Aplecs. Y si lo hemos pensado, desde luego no nos hemos parado a comentarlo; con lo cual no ha habido cambios.

Los vecinos, no me consta que estén organizados, ni formal ni informalmente, para activar ese entorno. La Administración nunca a planteado un plan concreto para la revitalización de la zona, si tiene alguna idea o propuesta interesante, nunca se ha materializado, ni anunciado, ni planteado públicamente.

Me gustaría, que como propósito para el nuevo año deberíamos presentarnos como interlocutores ante el barrio, pero la primera duda, es ante quién, ante qué vecino/s. Y presentarnos con un discurso atractivo, incluso son una propuesta de colaboración, justificada en unos objetivos atractivos.

Proyecto cultural de iniciativa privada.

Como proposito empresarial y profesional para el nuevo año ¿debería ser capaz de diseñar un proyecto cultural de iniciativa privada? Pues, sí.

Mis dos pasiones (Historia y Comunicación) se acercan cada vez más gracias a diferentes experiencias y experimentos. Y ese acercamiento, tiene que empezar a dar frutos. tiene que llevarme a hacer posible esa especialización, tan ansiada en otros tiempos: Enclau como empresa comunicación cultural.

La clave para ir diseñando los proyectos en los que quiere trabajar, está en salir del bucle de pensar en el proyecto (idea, públicos, posibilidades), que hablaba con Ester y Laura, para centrar las acciones y los pasos a dar. Para convertirlo en una línea de negocio y no en una acción de ong.

Y todo eso sin olvidar que no queremos convertirnos en organizadores de ferias y festivales.

Continuará

el traje y las fiestas. Patrimonio

Dentro de mi proyecto de investigación-reflexión sobre la indumentaria tradicional (s.XVIII) está, como dije, el uso de esa indumentaria en el siglo XXI. Y en estos usos juegan un papel fundamental las fiestas populares en general y las locales-Patronales, en particular.

Considero que hay un eje Fiestas Locales > Traje Típico> Gestión patrimonial .

Las fiestas locales, son la expresión de la idiosincrasia y la historia viva de una localidad. Digo historia viva porque no es solo historia, son también esas tradiciones que por ser revividas año tras año evolucionan con la gente, pero no necesariamente (como la gente) revisan los orígenes y/o reflexionan sobre sí mismos. Pensar sobre haber sido en el pasado, ser ahora, querer ser en el futuro.

En conjunto estas fiestas son Patrimonio; de los locales y de los visitantes, por qué no, puesto que son usuarios. (La influencia y derechos-obligaciones de los forasteros en las fiestas de tu pueblo merece otro post). Y el traje típico, elemento de esas fiestas, también es un patrimonio en sí mismo.

Y considero que estos dos elementos están directamente vinculados con la gestión patrimonial. Gestión Patrimonial en el sentido más administrativo de la expresión, es decir desde la administración se hacen todos, o casi todos, los esfuerzos por mantener y divulgar. Pero también en el sentido más comunitario, a saber, las personas vinculadas con ese patrimonio lo usan, le dan valor, lo conservan, …

El traje típico gestionado desde la Administración. Traje típico, tradicional o regional. Más o menos riguroso con la historia o consigo mismo (queda pendiente un post sobre esas instituciones que regulan el tipismo local).

En mi localidad, como en la mayoría de las que conozco, el Ayuntamiento se hace cargo de todo o parte del coste de confeccionar el traje típico para las representantes de las fiestas. A saber, la Reina de las Fiestas (personaje que también requiere de un post aunque solo sea para identificar qué es lo que hace que una fiesta sea machista). Es decir ocho mujeres jóvenes y ocho niñas lucirán un traje típico, hecho a medida para ellas, y que queda en su poder, es de su propiedad desde el primer momento. Es también la Administración, a través de la Concejalía y/o la Comisión de turno, quien decide cuándo deben usar este traje. Y aquí viene mi primera reflexión.

Siempre he pensado, mucho antes incluso de iniciar esta investigación, que si ese traje lo pagamos todos (pq se paga con nuestros impuestos) todos tenemos que disfrutarlo ¿no?. Y ¿cómo hacemos uso de esos dieciseis traje-patrimonio todos los habitantes de una ciudad? pues viéndolo, mirándolo, puesto sobre esas chicas en todos los actos de esas fiestas. Esto que en algunas localidades es una obviedad no lo es en la mía, por eso lo digo, por eso lo he pensado siempre.

El traje típico gestionado por la comunidad. Aquí me surgen un sinfín de preguntas antes de llegar al punto “cómo se gestiona”.

En primer lugar debe ser esa comunidad la que decida cuál es el traje típico. Y para ello deberá decidir, previamente, qué criterios va a seguir, históricos, estéticos, … Y antes  tendrá que pensarse a si misma, su origen, su presente y, por que no, su futuro. Puede hacer un gran ejercicio de reflexión sobre sí misma en general, pero quizás bastaría, para este caso, una mirada a esas fiestas en particular.

Luego podrá decidir si, como dice Mª Victoria Lliceras, el traje es típico o histórico. Si vamos a ser rigurosos con los vestidos del s. XVIII, de modo que puedan considerarse recreaciones de aquel momento. O si vamos a asumir que el hecho de convertir un vestido en símbolo de una comunidad y de su historia, lo desvirtúa como “reproducción histórica” de un momento concreto, acotado en le tiempo. Y, por tanto, asumimos los añadidos e interpretaciones que se hicieron en los siglos posteriores. O si, en ese reconocer la influencia de los tiempos, decidimos que ahora “nuestro traje” es este X, como antes fue otro y que no sabemos cual será en el futuro.

También estas últimas reflexiones valen para si se opta por la reproducción histórica. Hoy decidimos que nos identificamos con los vestidos de la segunda mitad del s.XVIII; pero sabemos que mañana, otros podrán seleccionar otro momento histórico.

Yo, a día de hoy, voto por lo histórico. Reconozco que en esta opción hay un deseo de viajar en el tiempo. Siento que recrear con rigurosidad los vestidos de un momento concreto, nos llevará a recrear igualmente usos y contextos, acotados a unos días del año, los de las fiestas locales u otros. He intuyo que esto es lo más parecido a ese viaje y, por tanto, es también un recurso y una excusa para conocer nuestros pasados.

 

La vida diaria y otros menesteres

Hacía tiempo que quería escribir (ordenar mis ideas) sobre las vidas sencillas, sobre la idea de vidas sencillas, que me inspiraba el repaso de esos inventarios de bienes  que son las dotes matrimoniales (y algunos testamentos). Y hoy parece todo me obliga a ello.

Primero pensaba en vidas austeras, realmente hace falta poco para “llenar una casa” y empezar una vida en común. Y en los trabajos cotidianos que supone. Me da la sensación, que hay un continuo construirse en ese crear todo, o casi todo, lo que vas a usar. En el hecho mismo de confeccionar el ajuar, para que no falte nada imprescindible y al mismo tiempo que tenga, al menos, algo “de lujo”; como un valor añadido a esos elementos básicos.  Y no puedo evitar imaginar en la vida diaria, cuanto ocupaban las tareas cotidianas imprescindible (cocinar, limpiar, ir a por agua, …) y cuanto las relaciones sociales. Y lo que todo ello suponía en el ánimo de esas persona.

Hago un esfuerzo por no caer en el terrible pecado de algunos historiadores que idealizan la época estudiada como una edad de oro. Por lo que se de las personas, nos complicamos la vida con mucha facilidad.( Y ver el resultado de nuestro historia debería servirnos para no idealizar ningún tiempo pasado.)

El caso es que pienso que la sencillez formal, ayuda a la sencillez mental.

Y ayer leía un post que ponía la luz en que nos estamos acostumbrando a vivir angustiados por las complicaciones. Estresados por llegar a tiempo, por llegar a todo, por hacer todo, por hacer todo bien, … y volví a pensar en la necesidad de simplificar la vida.

Y hoy por fin leo (llego a mi correo hace días) este “cuando el arte de doblar la ropa interesa más que los debates políticos” . Y me da mucho que pensar.

Me ha hecho pensar en el ejercicio de concentración-desconexión que supone doblar tu ropa. Te concentras en lo manual, en hacerlo bien, siguiendo unas pautas, porque hay un objetivo claro: que la ropa quede ordenada, en el mejor estado posible. Y la mente parece que se ordene sola, o por lo menos descansa de unos objetivos inalcanzables y se ocupa en conseguir éxitos. Quizás ordenar armarios, no sea tan banal. Quizás dedicar tiempo a diseñar o rediseñar nuestro entorno físico más próximo, sirva como prevención de desordenes espirituales; o al menos para detectarlos.

Y me ha hecho pensar en el cuidado de esa ropa. En que no hay nada de superficial en saber usar y cuidar los objetos que nos rodean, para que duren todo lo que son capaces de durar. Para que nos sean útiles todo el tiempo que sea posible. Creo que esto tiene mucho de debate político.

“…aparellament de Alberch”

Estaba intentando escribir un post en el que iba comentar la dote matrimonial y no he podido hacer una simple cita. No tengo las palabras en castellano, no me cuadra la traducción literal, no puedo traducir las que tengo (en valenciano) y no encuentro las definiciones.

En concreto quería citar está fórmula de 1700-1707: “…en robes de lli y llana y alaxes de fusta y aparellament de Alberch…”

Junto con otras como ” … en robes de lli, llana, seda y altres alaixes de cassa …” “…en robes de lli, llana, ceda y haynes de cassa…”. Y, sobretodo, gracias a las memorias de estas dotes, a algunos recuerdos e intuiciones, se a que se refiere. La mujer aporta al matrimonio toda la ropa y utensilios que pueden ser necesarios para la vida cotidiana. Ya hablaré en detalle de todo esto.

La cuestión es que ni el Diccionari Historic de l’Idioma Valencià Modern , ni la Real Acadèmia de la Cultura Valenciana, ni el Museu Valencià d’Etnología,  ni Google, ni la Viquipèdia han podido ayudarme de descifrar la expresión.

Y me hace pensar en ese diccionario del que hablamos un día, Scipion 😉

Primeros pasos

Con la firme intención de descubrir “cómo debería ser” el traje típico de Novelda, hace casi tres años, hice mi primera incursión en el Archivo Histórico.

Sabiendo que la indumentaria regional se inspira en el vestido popular del siglo XVIII. Intenté hacer un recorrido por los documentos, de los más modernos a los más antiguos. Buscando alguna autoridad que estableciera el “cómo es” el traje típico y por qué es así. Además de cómo y porque había evolucionado.

Que el traje ha evolucionado, es evidente. El traje con el que yo me visto hoy, que está bastante aceptado, en parte por ser el que visten las “Reinas de las fiestas” (expresión máxima del tipismo). No es el mismo con el que me vistieron de pequeña o el que usó mi madre siendo adolescente. Y este tampoco es igual a aquel con el quería vestir mi bisabuela a sus nietas, basándose en sus recuerdos y/o experiencias de infancia y juventud.

La interpretación que los diferentes nacionalismos han hecho de la necesidad de tener un traje típico, y las modas de todo tipo en torno a las fiestas locales; han marcado la estética, los materiales y los usos de ese traje.

Empecé mi investigación por los artículos que sabía que existían, publicados en la década de los noventa del siglo XX, en la revista de Fiestas de Novelda (Betania). Uno de ellos dedicado al traje típico, el de “noveldera” ( Monserrate, Fco.”Trajes de fiesta”, Betania 1998), el otro es una aproximación a la indumentaria tradicional cuyas lustraciones hacen referencia a las diferentes versiones del traje típico durante las fiestas (Blasco, Mª C y Navarro, C (Selección de textos e ilustraciones) “La indumentaria tradicional Noveldera”. Betania 1991). Por último consulté otro artículo “Fiestas de Novelda en el siglo XVIII” (González Hernández, M.A.; 1995) que al ser, en términos generales, una enumeración de las fiestas de la época no hace ninguna referencia al vestido . No hay nada más sobre este tema en los cuarenta años anteriores, desde que se inició esta publicación.

El siguiente paso debía ser acudir a los documentos que sobre el tema pueda haber en la institución que gestionaba la indumentaria regional en el periodo de la dictadura. Los Coros y Danzas de la Sección Femenina de Falange.  Y, a continuación, buscar y consultar publicaciones anteriores que pudieran haberse hecho eco de las fiestas patronales de Novelda. Además de la fotografías, claro.

Pero lo que decidí fue acudir a las “fuentes”, es decir, a los documentos del siglo XVIII que registran la ropa de vestir del siglo XVIII. Ahora me encuentro consultando Cartas de Pago de Dote, inventarios y testamentos de 1700 en adelante. Y la información que encuentro me plantean muchas reflexiones, dudas e ideas sobre el Patrimonio Cultural, la herencia de tradiciones, la gestión y la divulgación de todo ello, entre otras cosas.

Además, esas Dotes dejan entrever vidas sencillas, trabajos laboriosos y relaciones humanas que me seducen.

Confirmando lo que ya sabía, que poco o nada tiene que ver el traje típico con el vestido que usaban las mujeres del XVIII en mi pueblo.

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