Sonia Beltran

ensayo y error de una profesión

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Cultural, estrategia y gestión

Un plan estratégico para la Cultura es, inevitablemente, una apuesta por una estrategia de Desarrollo Local.

Inevitable, porque de lo contrario, de estar separadas, inconexas, ambas estrategias, en el fondo, y muchas veces en la forma, no tendrán sentido. Y ya se que el Desarrollo Local es más que la suma de todos los sectores locales y tiene muchas variables. Pero hablando de cultura y en local, las acciones y actividades culturales van ligadas, directamente, a la vida de la gente. A su ocio, a su percepción del valor de la localidad, a su formación y al tiempo que dedican a trabajar para las asociaciones a las que pertenecen.

Están ligadas, también, a través de la economía local, a  las empresas culturales y a las empresas mecenas. Y están, finalmente, ligadas a la vida de la gente por el relato de la ciudad.

Si el DL es una estrategia de estrategias. El plan estratégico para la Cultura es pues un medio y un objetivo.

Por mi experiencia (y mi observación) en proyectos de comunicación cultural, turística y emprendimiento, y las muchas conversaciones asociadas a esos proyectos;  me interesan especialmente las estrategias que apuestan por “un potencial del territorio”.

Porque así están ligadas a la realidad y son las personas implicadas las que van construyendo y optando por los objetivos de ese potencial: que se mantenga cierta característica, que crezca, que se amplíe, que evolucione, ….

(Todo esto venia porque quería organizar mis conocimientos sobre la estrategia de comunicación cultural como servicio de gestión cultural. Pero tendrá que ser en otro post)

Dime que resultado necesitas y te diré quien eres

Si quieres vivir mejor, eres Empresa.

La gente de empresa necesita (necesitamos) vivir bien con su trabajo.

Es decir, necesitas ganar el dinero suficiente para vivir la vida que quieres, ya sea ganando más clientes o cobrando más por el trabajo realizado.  Con el objetivo, no siempre declarado, de desarrollar tu profesión o talento lo mejor que sabes. Para hacer que tu empresa sea más ideal, más a tu medida.

Y para conseguir ese ideal, arriesgas tu bienestar. Es decir, inviertes tu dinero (ahorros, préstamo, …) y tu tiempo. Y lo más valioso de todo, arriesgas tu energía e ilusión.

Lo pones todo al servicio del cliente para alcanzar ese ideal de empresa/profesión que hace tu vida, y las de tu comunidad, más interesante.

Evidente esto varía según la empresa, su tamaño, formas de trabajar, … Pero por lo general, la persona responsable de una Pyme, arriesga su bienestar para desarrollar un proyecto personal.

Si quieres una buena reputación, eres una Institución

La Administración Pública en cualquiera de sus versiones (museos provincial, Agencia de Desarrollo Local, Oficina de Turismo, Área de juventid, …) necesita demostrar que su trabajo es valioso.

Las empresas también lo necesitan, porque sino no venden a los precios que les permiten vivir bien, pero en su mente el objetivo nº 1 es la ganancia.

Las instituciones públicas necesitan una buena opinión pública, la satisfacción del “cliente” que no ha pagado nada concreto, pero sí paga impuestos. Deben demostrar que son necesarias en la vida de la ciudad y/o la ciudadanía y que usan bien el dinero que tiene.

Pero, a nivel personal no arriesga “nada”, porque con mayor o menor presupuesto, las instituciones seguirán existiendo.

Ahora bien, las instituciones funcionan gracias a las personas. Concretamente, gracias a las personas competentes, con imaginación y pasión por su trabajo. A veces es el técnico, a veces el político, a veces el conserje (este último caso es más difícil ya que no tiene poder de decisión sobre el presupuesto).

Y estas personas sí arriesgan energía e ilusión en hacer sus instituciones tan buenas como puedan llegar a ser.

Digitalizar el patrimonio es un proyecto trasmedia

Hace unos días terminaba  una de mis primeras experiencias de curso on-line “Digitalización del Patrimonio” de la fundación UNED.

Sabia que el curso iba indudablemente por los caminos de la legislación y los estándares de registro y conservación. Y aún así lo hice, pensando que sería el complemento perfecto para esos proyectos innovadores y creativos, orientados al uso y disfrute del patrimonio.

Aprendí las reglas básicas del juego. Normativa, herramientas, un poco de planificación y cómo deben hacerse las cosas según la legislación española y la UE. Básicamente instrumentos para hacer bien un trabajo bastante instrumental. Aunque detrás del cual se puede esconder un trabajo apasionante, al fin y al cabo, los documentos históricos son maquinas del tiempo. Si las mezclas con las nuevas tecnologías de la comunicación y le añades un poco de creatividad ¿quien sabe dónde te pueden llevar?

Mi idea de un proyecto de digitalización tiene que ver con el multimedia.  Con que estos documentos sea superaccesibles, a la gamificación y a la recreación. que con el trabajo meticuloso de escaneo, fotografía, retoque, almacenaje y generar nuevos archivos a conservar.

*la infografía me la pasó Jose, creo, o Ester. Pero era un asunto sobre Jijona, seguro 😉

Estrategias y archivos. Dilemas

Sin duda los grandes desconocidos en la cultura local son los Archivos. Creo que los Archivos Históricos más que los Administrativos, pero, en cualquier caso, grandes desconocidos.

¿qué son? ¿para qué sirven? ¿por qué existen? son preguntas que me han hecho cuando he comentado que estaba investigando en el archivo local. Y no son cuestiones fáciles de responder. Quizás por eso no puede resistirme a asistir a las I Jornadas sobre fondos documentales locales

cuestión de imagen.

Detecto que el primer problema con el que se topan los Archivos (además del consabido “falta de recursos” para la conservación y otras acciones) es la falta de imagen.

Dedicar un motón de dinero a un edificio nuevo para un archivo y bien diseñado para trabajar y para albergar todo lo que contiene y contendrá. Parece no ser útil, solo dará una primera foto el día de la inauguración.

Mientras que un teatro o una sala de exposiciones da más juego. Parece que se les puede sacar más partido. Parece que damos por sentado que una vez inaugurado formará parte de la vida de la gente, así, sin más. Como si no costara dinero y trabajo (y una estrategia) llenar de sentido y vida los edificios destinados a la cultura.

Los archivos, los teatros, las salas de exposiciones y otras instituciones culturales tiene siempre un halo de superioridad para el común de los mortales, porque son instituciones culturales. Y, sin embargo, la producción cultural y sobretodo la inversión en conservación es la más menospreciada (por no decir despreciada). Quizás por eso su imagen pública y su comunicación es difícil de gestionar. Quizás seguro, la clave está en la estrategia, en tenerla, claro. La clave es diseñar una estartégia institucional desarrollada en acciones con sentido (y con recursos para su ejecución).

Clientes, objetivos y otros dilemas.

Antes de definir la estrategia de comunicación hay que definir la estrategia de la institución. Y tener claro los objetivos y el público al que te diriges.

Escucho un comentario de un/a Técnico/a de Archivo

rrss ¿para qué? ¿para promocionar un evento? pues bien, pero mi trabajo es atender a la Administración, a los usuarios, gestionar el archivo y la biblioteca, y al final hacer actividades culturales.

Y me pregunto ¿quién tiene un lío con los objetivos, los clientes y la presencia en redes sociales, la Institución o el Técnico?

Si yo fuera responsable de una institución me plantearía: ¿qué estrategia debo seguir para hacer bien mi trabajo y cumplir mis objetivos? ¿que herramientas necesito para hacer bien mi trabajo? sabiendo que mi trabajo es … conservar, atender, investigar, divulgar, tener imagen pública, organizar actividades, crear conocimiento… Ante semejante avalancha de objetivos, priorizar se hace imprescindible.

Y si mi prioridad es atender a la administración antes que dar los buenos días en fb, habrá que asumirlo. Y si lo que quiero es poner en valor el trabajo del Archivo y ganar oportunidades de relacionarme con colaboradores y mecenas, puede que dar los buenos días en fb no sea la estrategia adecuada.

De hecho, todo esto, y mucho más, es lo que pregunto. Y a lo largo de una consultoría de RR.PP. se plantean muchos retos, porque no es fácil pensarse a uno mismo, pero resulta una aventura emocionante. Sobretodo cuando va camino de convertirse en la base para un relato interesante

 

 

 

 

en el taller

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En torno al matrimonio (II)

Uno de los subproyectos que más me llamaron la atención del Proyecto Sinergya, fue el que se interesara por el noviazgo y la boda, estudiado a través de los documentos. Courting and Wedding Rituals in Swiss Ego-documents and Reports (1770-1870) . Me hacía plantearme la cuestión de si, a través de la consulta de las cartas matrimoniales acabaría descubriendo algo más. Algo sobre las vidas de las personas que se casaban y sus familias.

Lo que me interesó

tumblr_nuv84glaDr1ufc5joo1_500“Centrado en el espacio social y en las relaciones sociales como aspectos decisivos en el cortejo y en la boda.” El hecho de que el aspecto social del noviazgo y la boda abarca tanto el ¿quién se casa con quién?  como el ¿dónde tiene lugar el noviazgo y la boda? qué tiempos y qué espacios sirven de marco a estos procesos. Y las relaciones se refieren necesariamente a un ¿Quienes están implicados y cómo? Quienes toman las decisiones referentes a ese emparejamiento, noviazgo y boda. Quienes se convierten en testigos de estos acontecimientos y procesos.

Y ¿cómo ocurre todo ese proceso?  cada uno de los momentos que lo componen. Tanto los rituales formales del compromiso o la boda (acuerdos familiares, redacción de documentos, celebraciones religiosas, …), como las relaciones personales que se establecen y desarrollan.

Esto nos habla de espacios públicos y privados; de moralidad, de usos y costumbres sociales; de tiempo dedicado al trabajo, al ocio y a la religión; de  roles de genero, de edad y de estado.

Porque el noviazgo y la boda son momentos y relaciones que marcan la vida de las personas. Una combinación de intimidad y actos sociales, con repercusiones personales y económicas.

 

¿Cómo responder?

El proyecto de la Universidad de Berna, aunque reconoce que habrá más datos de las élites urbanas, prevé que se podrán abarcar varias esferas sociales y los entornos rural y urbano. Les envidio, ya que teniendo en cuenta que la mayoría de los documentos que reviso no están firmados por ninguno de los implicados, “porque dixo no saber”. Por tanto, no habrá cartas o diarios personales que nos descubran el lado humano de todo esto. De modo que la esfera social de los labradores y artesanos del área rural del medio Vinalopó, quedará documentada a medias.

Los documentos oficiales nos hablan poco de este proceso del noviazgo y de la boda. Las fórmulas utilizadas indican que son los padres o tutores los que tratan el matrimonio de lo hijos ” tenemos tratado que X case en paz y bendición de la Santa Madre Iglesia con Y”. Pero los contrayentes, ¿qué papel juegan en esa decisión? Hasta que punto son meras fórmulas y en qué casos, nunca lo sabré.

En algunas cartas dotales vemos que es la propia mujer que se casa, la que constituye su dote, en lugar de sus padres ¿podemos pensar que si es “autónoma” para esto, lo es también para elegir marido? ¿y para negociar la cuantía de su dote?

La dote que podemos analizar nos habla de la capacidad económica de las familias, del interés por vestir y equipar una casa o por vestirse a una misma o por aportar bienes raíces. Pero ¿cómo y porque se toman esas decisiones?

 

Reflexiones

Las historias personales nunca se conocen. Pero hacerme estas preguntas me muestra el lado humano de la Historia, le añade realidad y evita que la Historia sea una pieza de museo aislada en su vitrina sin nada que decir.

Me recuerda que se trata de personas viviendo situaciones concretas. Y eso me despierta el espíritu crítico sobre la moral, las tradiciones, los roles y mil cosas más. Y por extensión me recuerdo para qué sirve estudiar Historia.

Al mismo tiempo, es fascinante que los documentos que consulto en el Archivo  sean un enlace directo con aquellas bodas, con aquellas personas que estaban presentes cuando se redactaron y a las que afectaron  directamente.

Lo mas parecido a una maquina del tiempo, ellas y ellos estuvieron delante de ese papel como lo estoy yo trecientos años después.

Casa y familia en el s.XVIII a través de los archivos. Proyecto Sinergia

homogeneous ‘nuclear family’ will be revised in the light of new evidence and with new historical approaches, namely: material culture, social space, knowledge, as well as communication and  motion.

 

understanding of the socio-cultural micro-space of house and family, it is not enough to concentrate on the domestic sphere alone. It is essential to consider the interactions between the members of the households and families and their changing social and cultural environments, as has been recently underlined in the concept of ‘the open house’ (J. Eibach).

Con respecto a los métodos de investigación y de creación de conocimiento

To create a synergetic surplus of applied methods, the proposed project will foster a set of classical and new methods, especially quantitative analysis of medium-term developments and qualitative thick description, thus combining the investigation of serial records and ego-documents.

Si los ajuares hablaran. Economía y consumo. Valencia siglo XVIII

Si los ajuares hablaran podrían contarnos por qué se eligió un guardapies de lanilla azul y una saya de bayeta verde, en lugar de un guardapies verde y unas sayas azules. Nos hablarían de moda y de gustos personales, que no es poco.

Luis M. Rosado Calatayud (Universidad de Valencia) en El ajuar de las novias en la Valencia del siglo XVIII. Las diferencias en las pautas de consumo entre el medio rural y urbano. Quiere que las dotes nos hablen de las pautas de consumo, tanto en la ciudad como en el medio rural, a lo largo de un siglo.  Un punto de vista socio-económico muy interesante, ya que  “trata de poner de manifiesto los contrastes que, en materia de consumo, se producen entre el mundo rural y el urbano.”

Cosas que me han interesado especialmente de este artículo:

lo imprescindible y lo accesorio según el momento y el lugar. el lujo, La moda y vida cotidiana.

cuandoA pesar del título, este artículo, como los ajuares, dice mucho de la moda como medida de la sociedad. O al menos me da una idea para analizar el contenido de los ajuares.  Desde ese construir y/o crear nuestra identidad a través e los objetos. Una identidad social que marca nuestra relación con los demás.

 “La percepción del concepto de lujo, como señala Norman John Greville, se fue desplazando de manera progresiva. Determinados artículos se acabaron convirtiendo en imprescindibles con el transcurso de los años.”

La moda, estudiada a través del consumo, nos revela y/o nos confirma el cambio social que se produce a lo largo de un siglo. No solo nos da datos socio-económicos (poder adquisitivo, acceso a determinados productos,, …), también nos proporciona  información sobre el valor simbólico de aquello que se lleva al matrimonio: bienes raíces o muebles, ropa de casa o de vestir. Y cuando unos sobrepasan a los otros, ¿cómo se resuelven esos vacíos a lo largo de la vida?

” individuos que destinan una parte del capital económico a capital social, político, cultural o simbólico. Como evidencia la mayor dotación de las prendas de indumentaria, que son aquellas que adquieren  una mayor proyección exterior.”

Leer más allá de la fuente.

En este caso el autor “ha recurrido adicionalmente a documentación de carácter económico fiscal (Padrones de Riqueza y Libros de Reparto del Equivalente), para reconstruir la evolución de los patrimonios de las familias que intervienen en la constitución de las Cartas Dotales”

Otro dato que me interesa especialmente es la referencia que el autor hace, con respecto a la metodología, a los trabajos de Dávila Corona, RMª y García Fernández, M (2005) sobre el Valladolid del siglo XVIII y de Ramos Palencia, F.  sobre Palencia para el mismo periodo “aportan referencias sobre las pautas de consumo de la sociedad preindustrial (…)  nos ofrecen modelos de clasificación especialmente útiles para la ordenación tanto de bienes, como de los niveles de valoración, lo que constituye un importante aporte metodológico para el procesamiento de este tipo de documentación”

El artículo.

Usa dos casos concretos para ilustrar el el estudio. Las dotes de una mujer de Sueca, una ciudad predominantemente agrícola, y la otra de Xativa, que “presenta una sociedad urbana más consolidada”, ambas de 1792. Al comparar las cartas dotales de ambas localidades se observa  “un claro reflejo de los comportamientos de estas dos sociedades, la urbana y la rural”.

Se analiza el peso específico que tiene la ropa de casa frente a la de vestir, los materiales, estado y valor de las piezas, la importancia de los bienes raíces frente a los muebles, … Analizados estos datos a lo largo del siglo y contrapuestos en el eje urbano-rural, muestran que

 

 

 

De negro, pero no de luto.

Las piezas del vestido

La basquiña es una de tantas faldas que usan las mujeres de XVIII que siempre es exterior “ponese encima de los guardapieses y demás ropas”, que en origen (siglo XVII) y durante todo el siglo VXIII es de color negro (en el s.XIX era también de otros colores, siempre oscuros). Y que se utiliza para salir a la calle, ir a misa, procesiones, ect. Por eso siempre es exterior, es la última prenda que se pone la mujer antes de salir de su casa.

Basquiña1726Todas las mujeres tenían al menos una. En los ajuares de novia como en los inventarios de bienes, siempre aparecen al menos “unas basquiñas”. A veces, además de la basquiña, hay “unes faldetes de anar a misa”, que no se hasta que punto es exactamente lo mismo. Puesto que en ocasiones aparece citado de manera distinta en el mismo documento, esto es, apreciado por la misma persona . Es decir, que la misma persona entendida que iba identificando y valorando las piezas una a una, nombró una prenda como basquiña y otra como “de anar a misa”

¿Por qué usar dos nombres distintos para la misma prenda? ¿por el material? ¿por la diferencia de uso? una “les faldetes”, para ir a misa (quizás más ricas) y otra, la basquiña, simplemente para salir a la calle. En los documentos consultados, en los que se dice el material del que está hecha la basquiña, esta es normalmente de chamelote (piel de camello), lo cual la hace impermeable y abrigada.

Normalmente estas faldas aparecen seguidas, o incluso en la misma anotación, de un manto que la mayoría de las veces es negro.

El jubón negro, de tafeta, de damasco, de raso, incluso de terciopelo, también son habituales. Aún no puedo decir que exista mayor nº de jubones negros que de otros colores, pero si superan a cualquier otros color.

Quizás el delantal o la “mantellina” den un toque de color. Y digo quizás porque delantales negros hay tantos como “de color” (esto es, ni blanco ni negro) y con las mantillas pasa lo mismo, cuando se indica el color, el negro y el blanco es lo más habitual.

vestirse

… durante los últimos treinta años del siglo XVIII y los primeros veinte del siglo XIX, un traje propio solamente de nuestro país, que llamó la atención de los extranjeros que visitaron España en esta época y al que llamaron el traje nacional español. Las españolas de las ciudades, fuese cual fuese su clase social, se ponían siempre encima de sus demás vestidos, para salir a la calle o para ir a la iglesia, una falda negra llamada basquiña y se cubrían la cabeza y los hombros con la mantilla, negra o blanca; se quitaban estos vestidos tan pronto entraban en una casa, aunque fuesen a permanecer poco tiempo dentro de ella.

Amelia Leira, (2004:4)

Aunque un “vestido a la española” ya existía en el siglo XVI, que cedió protagonismo en el XVII a la moda versallesca, los regionalismos que empiezan a identificarse a finales del XVIII es lo que recogen los ilustrados y lo que se consideraba como autentico frente a la industrialización del XIX.

Por tanto mi pregunta ante los trajes típicos regionales que hoy usamos es ¿qué década del s.XVIII vamos a imitar? por que de una década a otra las moda cambiaban también en el siglo XVII. Y si nos decantamos por los años finales, donde hay diferencias regionales ¿aceptaremos que nuestro traje resultará igual que el del pueblo de al lado? ¿dónde y como pondremos los limites de esa región en la que nos de una determinada manera? y sobre todo ¿aceptaremos que el vestido es una forma de mostrarnos (contarnos) y que, aún dentro de los límites que puedan imponernos, cada individuo quiere mostrar su propia diferencia?

 

* todos los documentos a los que me refiero son cartas de dote e inventarios de los protocolos notariales de Novelda entre 1700 y 1710.

 

Primeros pasos

Con la firme intención de descubrir “cómo debería ser” el traje típico de Novelda, hace casi tres años, hice mi primera incursión en el Archivo Histórico.

Sabiendo que la indumentaria regional se inspira en el vestido popular del siglo XVIII. Intenté hacer un recorrido por los documentos, de los más modernos a los más antiguos. Buscando alguna autoridad que estableciera el “cómo es” el traje típico y por qué es así. Además de cómo y porque había evolucionado.

Que el traje ha evolucionado, es evidente. El traje con el que yo me visto hoy, que está bastante aceptado, en parte por ser el que visten las “Reinas de las fiestas” (expresión máxima del tipismo). No es el mismo con el que me vistieron de pequeña o el que usó mi madre siendo adolescente. Y este tampoco es igual a aquel con el quería vestir mi bisabuela a sus nietas, basándose en sus recuerdos y/o experiencias de infancia y juventud.

La interpretación que los diferentes nacionalismos han hecho de la necesidad de tener un traje típico, y las modas de todo tipo en torno a las fiestas locales; han marcado la estética, los materiales y los usos de ese traje.

Empecé mi investigación por los artículos que sabía que existían, publicados en la década de los noventa del siglo XX, en la revista de Fiestas de Novelda (Betania). Uno de ellos dedicado al traje típico, el de “noveldera” ( Monserrate, Fco.”Trajes de fiesta”, Betania 1998), el otro es una aproximación a la indumentaria tradicional cuyas lustraciones hacen referencia a las diferentes versiones del traje típico durante las fiestas (Blasco, Mª C y Navarro, C (Selección de textos e ilustraciones) “La indumentaria tradicional Noveldera”. Betania 1991). Por último consulté otro artículo “Fiestas de Novelda en el siglo XVIII” (González Hernández, M.A.; 1995) que al ser, en términos generales, una enumeración de las fiestas de la época no hace ninguna referencia al vestido . No hay nada más sobre este tema en los cuarenta años anteriores, desde que se inició esta publicación.

El siguiente paso debía ser acudir a los documentos que sobre el tema pueda haber en la institución que gestionaba la indumentaria regional en el periodo de la dictadura. Los Coros y Danzas de la Sección Femenina de Falange.  Y, a continuación, buscar y consultar publicaciones anteriores que pudieran haberse hecho eco de las fiestas patronales de Novelda. Además de la fotografías, claro.

Pero lo que decidí fue acudir a las “fuentes”, es decir, a los documentos del siglo XVIII que registran la ropa de vestir del siglo XVIII. Ahora me encuentro consultando Cartas de Pago de Dote, inventarios y testamentos de 1700 en adelante. Y la información que encuentro me plantean muchas reflexiones, dudas e ideas sobre el Patrimonio Cultural, la herencia de tradiciones, la gestión y la divulgación de todo ello, entre otras cosas.

Además, esas Dotes dejan entrever vidas sencillas, trabajos laboriosos y relaciones humanas que me seducen.

Confirmando lo que ya sabía, que poco o nada tiene que ver el traje típico con el vestido que usaban las mujeres del XVIII en mi pueblo.

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