Sonia Beltran

ensayo y error de una profesión

Tag: opinión

Aprendiendo de AC/DC

Alguien me dijo una vez, o leí en algún sitio que no recuerdo, que AC/DC decidía el lugar de los conciertos de una gira en función del número de descargas de sus canciones. (descargas ilegales, claro)

Y me pareció un criterio de lo más acertado. Un verdadero conocimiento del cliente, real e ideal, y una apuesta por fidelizar a ese cliente.

A primera vista parece que si la gente se descarga música es pq no la quiere pagar, y por tanto no tiene sentido hacer un concierto en la zona donde hay más gente dispuesta a no pagar por la música. Pero lo cierto es que pagar por escuchar música en “lata” no es lo mismo que pagar por la experiencia de un concierto. Al fin y al cabo, reproducir en tu equipo de música un pista de audio desde un DC de la discografica o desde un archivo mp3 descargado de internet no cambia mucho.

El concierto es, como la artesanía, una experiencia  “más humana, porque es local, un proceso de creación emocional, sensorial”.  Organizas un concierto dónde más gente hay que conoce y escucha tu música, vas a un mercado muy seguro. Conocen el producto y lo consumen, ahora les ofreces la experiencia. Y les ofreces ese servicio que envuelve al producto, les abres las puertas al universo AC/DC y compartes ese mundo.

Esa relación con el cliente es genial. No te lo ganas por precio, no le castigas por compartir o distribuir tu producto. Le ofreces algo único que solo tú le puedes ofrecer.

Una nit folk.

Reflexiones y auto-crítica sobre cuestiones que parecen personales, pero que tienen mucho que ver con mi oficio en construcción.

Cada año, desde hace siete, se organiza en Novelda la Nit Folk. Una iniciativa popular de gente que quieren vivir su herencia cultural. Creo que no es un intento agónico de no dejar morir una tradición, si no que se mantiene porque realmente está viva.

Sin embargo, a pesar de nuestro discurso, me parece más bien una reunión de amigos, que por ser en la calle está abierta al público, y que casualmente se hace todos los años en la sima calle. Lo que quiero decir con esto, es que los organizadores no están (no estamos) en contacto con los vecinos del barrio, por ejemplo. Mientras que nos esforzamos por invitar y alternar con los bailadores de que vienen de lejos. Que no es que esté mal, es que me parece que nos convertimos en anfitriones en casa ajena. Porque al fin y al cabo, no volvemos a pisar esa placita hasta el año siguiente.

Es decir que no se crean vínculos con el entorno de la fiesta.

Los vecinos y la Administración solo nos soportan, con mejor o peor ánimo, pero esta fiesta no forma parte de ellos, no está dentro de “un plan mayor”, ni para ellos ni, puede que tampoco, para nosotros. No es un hito en una ruta para conseguir un objetivo claro, o muchos objetivos.

En fin, que ni unos ni otros trabajamos con. Y, ni unos ni otros somos consciente de que no hay un interlocutor, ni una riqueza a generar-obtener. Nosotros, los organizadores, no nos hemos parado a pensarlo más allá de esa verbena de final del verano, que nos puede poner en el calendario de Aplecs. Y si lo hemos pensado, desde luego no nos hemos parado a comentarlo; con lo cual no ha habido cambios.

Los vecinos, no me consta que estén organizados, ni formal ni informalmente, para activar ese entorno. La Administración nunca a planteado un plan concreto para la revitalización de la zona, si tiene alguna idea o propuesta interesante, nunca se ha materializado, ni anunciado, ni planteado públicamente.

Me gustaría, que como propósito para el nuevo año deberíamos presentarnos como interlocutores ante el barrio, pero la primera duda, es ante quién, ante qué vecino/s. Y presentarnos con un discurso atractivo, incluso son una propuesta de colaboración, justificada en unos objetivos atractivos.

Proyecto cultural de iniciativa privada.

Como proposito empresarial y profesional para el nuevo año ¿debería ser capaz de diseñar un proyecto cultural de iniciativa privada? Pues, sí.

Mis dos pasiones (Historia y Comunicación) se acercan cada vez más gracias a diferentes experiencias y experimentos. Y ese acercamiento, tiene que empezar a dar frutos. tiene que llevarme a hacer posible esa especialización, tan ansiada en otros tiempos: Enclau como empresa comunicación cultural.

La clave para ir diseñando los proyectos en los que quiere trabajar, está en salir del bucle de pensar en el proyecto (idea, públicos, posibilidades), que hablaba con Ester y Laura, para centrar las acciones y los pasos a dar. Para convertirlo en una línea de negocio y no en una acción de ong.

Y todo eso sin olvidar que no queremos convertirnos en organizadores de ferias y festivales.

Continuará

Comunicación, comercio y la red. Otro post sobre e-Commerce

A medio camino entre la reflexión y los consejos y buscando una línea de comunicación útil y divulgativa, comparto algunas cosas interesantes sobre comercio electrónico.

Ya sabíamos muchas cosas: que crear una tienda on-line es como montar una física, es decir, es un negocio que necesita su plan, flexible, por fases, … pero un plan al fin y al cabo, con su presupuesto y todo. Y tenemos asumidas las bases de la disciplina de Relaciones Rúblicas; y sabemos ponerlas al servicio de la comunicación comercial.  Al igual que sabemos que internet tiene sus propios códigos de comunicación y conocemos el poder de la conversación.

Insisto en la necesidad de pensar las cosas antes de hacerlas, sin que ese pensar nos haga retrasar indefinidamente la acción. De modo que en algún momento del proceso de creación de nuestro negocio, hagámonos ciertas preguntas que nos permitan trazar una hoja de ruta.

Ante las opciones de negocio en la venta on-line, hay que saber lo que cada una implica y como se ajusta eso a nuestros objetivos de negocio.

– Si ya tenemos una tienda física, tradicional, y por tanto tenemos proveedores y conocemos el producto. ¿Qué vamos a hacer en la red? Liquidar o reducir el stock. Ampliar el negocio al abrir la opción de aumentar el nº de clientes. Complementar la tienda física dando más y mejores servicios a los clientes. O empezamos de cero para crear el negocio que un día soñamos.

– Si empezamos de cero. ¿Por qué lo hacemos? porque siempre he querido tener una tienda o un negocio propio e internet es la forma más barata de empezar. Porque soy productor de algún tipo de producto o servicio y quiero vender mis propios productos.

De todo lo anterior, más lo que se nos ocurra, elijamos la más nos guste. Sí la que más nos guste, porque ese negocio, va a ser nuestro negocio. Creo que para hacer esa valoración hacer una lista es una buena técnica: lista de ventajas y otra de inconvenientes. Y, además, marcar los hitos del camino que queremos recorrer o del camino que recorreremos con cada una de esas opciones. Para preguntarnos ¿es a eso a lo que me quiero dedicar?

Porque no vale con decirnos, “me quiero dedicar a vender X”. Lo que tenemos que decirnos es “me quiero dedicar a vender X de esta manera. Y eso implica estos trabajos y estas tareas”. Porque esos trabajos y tareas van de lo más aburrido a lo más apasionante, y tenemos que saber si hay más de unas que de otras.

Una conclusión. En las relaciones con los públicos  la comunicación es clave. Que seas consciente de ello es el primer paso, luego vienen el: ¿que relación quiero tener? ¿qué implica comunicar?  para mí, para mi negocio, … ¿es esta la manera en que quiero puedo-debo hacerlo?

Los pasos siguientes son una mezcla de herramientas, tareas y más reflexiones. Dejo un enlace que me parece muy interesante para empezar Crear una tienda on-line en 20 pasos la información es útil, está organizada de forma práctica y tiene el valor añadido de estar basada en la experiencia, de montar una tienda on-line, de quienes escriben.

 

Carrera, profesión, oficio (I)

O lo que se supone que puedes hacer cuando te licencias.

Oficialmente si te licencias en Historia (ahora si te gradúas) puedes ser Gestor Cultural y del Patrimonio. En concreto, en la web de la Universidad dónde yo me licencié, en la descripción de perfiles profesionales del Grado en Historia  dice que:

Perfiles profesionales consolidados:
4. La gestión del patrimonio histórico y cultural (comunicación, difusión, valoración e interpretación).”

Y continúa con una larga lista de profesiones, consolidadas o vinculadas, que por momentos parece repetitiva, pero que tiene sus matices y no dejan de ser oficios a desarrollar en el ámbito de ese amplio mundo de la gestión cultural.

Pero la Federación Estatal de Asociaciones de Gestores Culturales indica, en los méritos recomendados para el puesto de “Gestor Cultural. Técnico Medio de Cultura” en la función pública (que puede tenerse en cuanta para el sector privado); que debe tenerse el  título de Master.

Y lo entiendo, porque en ese mismo documento dónde especifica las funciones y competencias y describe el perfil profesional:

Es el profesional que diseña, planifica y ejecuta el proyecto de intervención a través del adecuado programa cultural. Controlan los equipamientos, infraestructuras y espacios culturales, ya sean específicos o polivalentes, basándose en técnicas específicas de difusión, creación, formación y fidelización de usuarios y públicos. Bajo su responsabilidad, dependencia y cargo se encuentran: “Técnicos Auxiliares de Servicios Culturales”, “Auxiliares de Cultura”. Elevan informes de resultados de su labor profesional y actividad cotidiana a los “Técnicos Superiores en Gestión Cultural”.

Y a mi me parece evidente que en esa labor de planificación, difusión, … de gestión de las relaciones, en términos generales, con los usuarios y con el equipo interno, hay muchos matices, muchos caminos, muchas responsabilidades. Y pocas o ninguna se enseñan en las facultades de Historia. El aprendizaje de esas técnicas específicas se obtiene (en mi caso) en la disciplina de Relaciones Públicas. Que es mucho más que la suma de algunas técnicas del periodismo, el marketing o la publicidad.

Sé que parece una defensa corporativista, y en parte lo es, porque para eso soy Relaciones Públicas. Pero es que las Relaciones Públicas dan nombre, métodos y técnicas a muchos, muchísimos, hechos y acciones que se dan en el desarrollo de una labor de gestión en general y de relación en particular.

Porque al final (y al principio) lo que importa son las relaciones. Relaciones entre Instituciones o entre instituciones y personas. Que son al fin y al cabo relaciones entre personas.

El papel de las Relaciones Públicas en la Gestión Cultural es una  “asignatura” de muchos créditos en mi MasterDIWO.

Pero, además, desde que empecé a diseñar mi Master DIWO tengo en mente hacer una “Tabla de correspondencias” entre materias impartidas en la licenciatura de Historia, las responsabilidades de un Gestor Cultural. Y/o una Tabla de correspondencias entre materias de Lic en RR.PP y Master Gestión Cultural-Patrimonio. Por dos motivos básicamente:

    •  Un objetivo claramente “personal” y de autoafirmación.
      D
      emostrarme a mi misma que tengo los conocimiento técnicos requeridos para el ejercicio de la profesión de Gestor Cultural. En concreto, de Técnico Medio (según la … de la Asociación Nacional de GC). Y por tanto no necesito invertir mas dinero, ni un año académico en exclusiva, a adquirir una formación que ya poseo. Y esto porque desde que empecé a estudiar Relaciones Públicas tuve claro que junto a mis estudios de Historia estaba haciendo mi propia carrera hacia la profesión.
    • Exponer como la excesiva rigurosidad en la estandarización del proceso formativo para ejercer ciertas profesiones, puede llegar a bloquear el acceso a las mismas.

desarrollo local, pymes y creatividad. Notas I.

Esto solo son notas para un dialogo que debe ayudar a crear un discurso sobre desarrollo local. Discurso que será “defendido” en junio, en un foro de especialistas.

Y estas notas son un intento definir el desarrollo local desde las intuiciones y muy pocas lecturas. Por eso son solo notas, por eso son las primeras.

Las comparto, así, en bruto, para verlas desde otra perspectiva. Porque quiero encontrar los enlaces a, o poner las bases de, la relación entre la creatividad, la ciudad y los ciudadanos; los ciudadanos que generan riqueza a través de sus empresas y de sus actividades.

Desarrollo Local, no territorial, estaría hablando de lo pequeño frente a lo grande. La Micro-pyme vs Multinacional; esta diferenciación no viene dada por su ubicación física y su alcance, si no por sus planteamientos y estrategias de actuación.

La multinacional, en sus políticas de producción, de empleo , de crecimiento, … van dirigidas a explotar recursos y enriquecerse, a acaparar; aunque eso genere escasez.

Las pequeñas empresas, como las actividades tradicionales, estén donde estén, actúan y piensan desde el aprovechamiento de recursos a su alcance para asegurar la viabilidad y la sostenibilidad de esos recursos, de sí mismas y de su entorno/contexto (y generar abundancia?)

Ej.: la sede de una gran Multinacional localizada en un pueblo, crea puestos de trabajo en ese pueblo pero no genera riqueza/abundancia en ese territorio, porque no favorece la diversidad, no valora las potencialidades y las fomenta, no es flexible al cambio, … no es creativa.

El DL como facilitador o resultado de la creatividad del contexto. Un contexto creativo: es fluido (productivo y facilitador); es flexible (diverso y adaptable); es elaborativo (capaz de crear, generar, …elaborar), es original; es sensible a la realidad, tolerante a la ambigüedad, encentrado y comunicativo

Instituciones abiertas, plazas y balcones.

Hace unos días hablaba con mis colegas sobre un proyecto que está dando sus últimos coletazos y que va precisamente de eso, de hacer una institución más abierta. Y al tiempo enlazábamos con las reflexiones que nos está suscitando otro proyecto sobre el uso de la tecnología para dialogar, narrar, construir.

El diálogo entre colegas venía a concluir que ser abiertos no es sólo tener los medios para serlo, y hacer como que eres abierto. Si no ser conscientes de qué es apertura y qué implica que una institución sea abierta.

Mi conclusión, y mi auto-explicación como si tuviera cinco años, que es algo que hago con frecuencia para simplificar las complejidades de la vida adulta; era una metáfora de foros, plazas y discursos desde el balcón.

Lo que muchas instituciones (y muchos profesionales que las dirigen) hacen para declararse abiertas es usar la red para su comunicación, como quien hace un discurso desde el balcón de su casa. Lanzas la información que quieres que otros tengan sobre ti y ya está. Si alguien quiere replicarte tiene que lanzar sus propios gritos desde la calle y esperar, a veces eternamente, una respuesta. Por tanto, el dialogo es imposible.

Y al mismo tiempo otras instituciones arengan a sus públicos desde sus propios balcones. Generando en la calle una algarabía considerable, luchando por la atención de los oyentes. Oyentes pasivos que acaban comentando con los que tienen al lado, sus iguales. Y construyendo así su propia conversación.

Lo que yo entiendo es que si decimos que nuestra institución es abierta, debemos saber que vamos a hablar desde el balcón de nuestra casa. Pero, y esta es la diferencia, la puerta de la entrada está abierta y alguien puede entrar, subir a ese balcón y solicitar nuestra atención para hablar de tu a tu con nosotros.

Y si tienes la puerta abierta es para que entren, es decir tienes que invitarlos y convencerlos de que lo hagan. Y una vez convencido deberás ser un buen anfitrión. Y,  ojo, un anfitrión no es un simple maestro de ceremonias (aunque en ocasiones lo haga), un anfitrión es responsable del bienestar de sus invitados (como dice el protocolo) y lo es porque antes o después establece un vínculo con esos invitados.

Los foros digitales, como los reales, están para pasar por allí en busca de alguien para una conversación rápida (pregunta-respuesta). En el foro (espacio real, abierto) se toma contacto. Si lo que queremos es trabajar, entramos al taller, nos sentamos y construimos juntos.

Personas por máquinas

Hace unos días leía sobre las características de la colaboración. La construcción de proyectos, cosas o ideas a partir de una comunidad (más o menos estable, formal, …), una construcción en la que todos los miembros participan de alguna manera.

Por otro lado me veo inmersa en la tarea de detectar (para definir) esas formas de trabajar colaborativamente. Y rebusco en mis ideas previas, destapo reflexiones paralelas a mi experiencia y, quizás por deformación profesional, echo la vista atrás y analizo el hoy comparándolo con el ayer (el ayer son en realidad muchos y merecen al menos una entrada a parte).

Lo que leía sobre colaborar está aquí y aquí, no hace falta que lo repita yo ( de hecho ya compartí alguna ida-experiencia hace unos meses, si acaso ya escribiré con otras reflexiones y/o datos). Lo que comparto aquí es mi impresión de lo que la construcción colaborativa está significando.

Tras la industrialización del s.XIX* y la confianza, a veces ciega, en la tecnología que reinó en el siglo XX**, llega (o vuelve) el momento de reconocer el valor de las personas. Y un valor que no viene dado por el contexto (familia, territorio, …) sino por las potencialidades de una persona puestas al servicio de una comunidad-proyecto.

Hablo de potencialidades porque no quiero reducir “lo que alguien tiene que aportar” a una lista de habilidades o conocimientos adquiridos durante la formación académica o que se presupongan de un perfil profesional. Y porque, una determinada persona puesta ante un reto concreto puede aportar incontables  visiones inesperadas.

Ir más allá, y más acá, de una aportación individual; que se sumaría a un proyecto como una pieza que cualquier otro podría haber aportado. Cada aportación individual se convierte en algo genuino. Para generar algo único en la medida que se ha gestado en un momento y un entorno concreto.

Evidentemente, personas distintas en entornos distintos pueden idear las mismas cosas. Pero eso no resta originalidad a la comunidad, al proyecto, .. ni resta valor a la sabiduría transversal que se crea.

Ahora bien ¿cómo sacar esas potencialidades de la caverna a la luz? Entiendo que hay dos procesos, la confianza hacia el grupo y la confianza hacia uno mismo. La primera necesita tiempo y acción. Ni basta con dejar pasar el tiempo, ni podemos esperar que el deseo de colaborar nos de, al instante, la tranquilidad de fiarnos del otro.

La segunda es un camino individual, pero no siempre solitario. Y sobre él se ha dicho y se dice mucho. Ahora sólo enuncio mi opinión, una educación libre.

Y por último me veo obligada (por esta reflexión) a conectarlo con mi post anterior, “Museo o máquina del tiempo”, que no hablaba explícitamente de colaboraciones, pero que induce a pensar en la necesidad de las mismas (al menos yo las tenía en mente cuando pensaba-escribía).

Todo esto para decir que son las personas las que hacen las cosas, las que producen los cambios, las que plantean los retos, … las máquinas son un medio no un fin 😉

( *, **: esos son algunos de los ayeres a los que me refería)

Museo o máquina del tiempo

Cuando hago un repaso mental de los museos arqueológicos que he visitado y un repaso de las webs de los mismos (si es que la tienen) me doy cuenta de que la Historia solo puede gustar a quienes les apasiona.

Cuando me coloco ante una vitrina, más o menos llena de fragmentos de cerámica numerados, con una pequeña leyenda en un extremo dónde se puede leer por ejemplo “1. fragmento de sigilata hispánica s.I a.C” puedo sentir la decepción del visitante.

Todo el aprendizaje que se llevara es que en el museo hay cerámica de dos mil años de antigüedad. Pero no sabrá la importancia de la cerámica en general ni la de ese fragmento en particular. No podrá hacerse una idea de como vivía la gente del siglo I a.C., ni el trabajo que implica reconstruir las piezas y sus entornos, para después interpretar cómo vivía la gente del s.I

El museo debe comunicar, transmitir, … despertar curiosidad. Y, por qué no, emocionar. Porque quien lo visita quiere aprender no estudiar. Se va al museo a vivir una experiencia y por tanto el museo debería dar a sus visitantes una aventura. Porque una aventura invita a volver.

El museo es un recurso didáctico para la enseñanza del patrimonio histórico. No es el único, pero si el que más posibilidades tiene de convertirse en una máquina del tiempo en la que transportarnos a otras épocas.

Si un código QR puede ofrecernos una imagen 3D gracias a la tecnología. Por qué un fragmento de cerámica no va a darnos una imagen de la vida en el pasado. ¿Por qué no nos cuenta una historia?

Sin duda para conseguirlo hay que hacer un profundo ejercicio de creatividad, para combinar recursos, espacios, objetivos, … Pero valdría la pena hacerlo. Si quienes sólo tienen una pantalla para captar la atención del visitante se preocupan de la “experiencia de usuario”. Quienes tienen más de 20m2, vitrinas, focos, paneles explicativos, reconstrucciones gráficas y piezas únicas; también deberían tomarse tiempo en diseñar una experiencia, en lugar de dibujar un recorrido en el suelo de una sala.

(continuará)

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