Sonia Beltran

ensayo y error de una profesión

La transgresión de la Navidad

NavidadPara ser eficiente en un oficio que se mueve por impulsos (proyectos) es imprescindible hacer coincidir los esfuerzos. Pero también es inevitable, siendo Relaciones Públicas, encontrar relaciones; esa es nuestra deformación profesional. Y al final todas las pasiones se encuentran.

Conocer y acercar la cultura popular valenciana es uno de los fines de la Asociación Cultural a la que pertenezco y la investigación histórica camina entre la profesión y el ocio. De modo que estar metida de lleno en la recuperación de la fiesta del Rey Paixaro en Novelda, no es extraño.

Leyendo y hablando sobre este personaje (y otros similares) y sobre las fiestas de invierno en general, con frecuencia sale a relucir la Navidad como una imposición de la Iglesia, y no tanto como una fiesta más del invierno que se añade a las ya existentes (Saturnales); que sin duda debieron sustituir a las precedentes (las celebraciones de las religiones naturales).

Sin duda, las más antiguas tienen una vinculación directa con el fuego-luz, en las religiones oficiales se aparece el cambio de roles y la libertad (durante las Saturnales los siervos comían con los señores).

Las celebraciones que han llegado hasta hoy están en muchos casos carentes de significado. No tanto por su evolución o adaptación a los tiempos o a los poderes. Si no por que surgieron en unas culturas muy vinculadas a la naturaleza y su ritmo, y en unas sociedades muy encorsetadas en las que la autoridad y el poder residía en unos pocos y no se discutía.

Era, por tanto, casi imprescindible dar cierto margen para la liberación de las formas y las emociones. Los personajes que dan nombre a estas fiestas y que son autoridades efímeras, representan la parte más burlesca de esta fiesta. No sólo usurpan la autoridad por un día al vestirse como tal, con coronas de papel …, siendo esto una burla del poder. También son objeto de esa burla y humillación para divertimento (y liberación) del pueblo llano, normalmente sometido.

Visto todo esto, debo decir que no me extraña que el nacimiento de Jesucristo se celebre en estas fechas. No sólo por su relación con las fiestas de la luz, como exponía mi libro de texto de Religión Católica.

Sin mucho esfuerzo hago una relación entre esos cambios de roles y la liberación que anuncia la Navidad. Creo que la Navidad tiene que mucho de transgresión. La transgresión que supone que Dios sea un bebé y no un ser terrible que lanza rayos desde el cielo; que el Rey de reyes no nazca en un palacio si no en una cuadra.

Por ese cambio de roles, esta vez definitivo, que anuncia la Navidad y que tan poéticamente expresó San Lucas:

Derriba a los poderosos y ensalza a los humildes.

A los hambrientos los llena de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Lucas 1, 52-53

Eso celebramos en Navidad, coincidiendo con el solsticio de invierno y con el folclore que hemos heredado, que “amanece para el mundo el día de la salvación”.

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2 Comments

  1. qué interesante Sonia, no lo había visto así. Entre tanto Corte Inglés y apropiación de la marca Navidad a veces ya se me olvida lo que simbolizan. A mi me gustan en la medida de que son una oportunidad para celebrar lo que no me ha dado tiempo el resto del año 🙂

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