Entrar en el Archivo histórico y querer documentar la indumentaria en la Novelda del XVIII (En parte para defender con más vehemencia que el parecido entre lo “regional” y lo histórico, es pura coincidencia. Y , en parte, por que nadie lo había hecho antes aquí), abrió la caja de Pandora.

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Los documentos me hicieron caer en la cuenta de que esas Dotes dejan entrever vidas, trabajos y relaciones humanas que me seducen. Son una ventana abierta a conocer aspectos de la vida cotidiana en el Antiguo Régimen.

Esa investigación (o master DIY) tiene un matiz caótico, propio de quien se deja llevar por una primera intuición y va construyendo con pocos recursos (tiempo, herramientas, …). Pero, caótico y todo, me ha traído hasta aquí.

Decidida a saber más sobre los mundos que encierra la historia de la vida cotidiana y, más concretamente, la vida domestica, decidí convertir mis esfuerzos en un doctorado.

El 8 de marzo de 2016 la profesora Inmaculada Ferández Arrillaga y yo planteábamos el título y el índice (provisional) de una tesis doctoral con perspectiva de género. Qué casualidad, el 8 de marzo.

“La vida doméstica del XVIII en el Medio Vinalopó alicantino.” Quiere abrir una ventana al pasado y mirarlo desde la vida de las mujeres.

Mirar esas relaciones entre personas, entre personas y objetos, y entre objetos; y querer saber qué mundos construyen.

Para ver con otra luz el presente y el futuro. La historia de los sentimientos y la economía.