Si los ajuares hablaran. Economía y consumo. Valencia siglo XVIII

Si los ajuares hablaran podrían contarnos por qué se eligió un guardapies de lanilla azul y una saya de bayeta verde, en lugar de un guardapies verde y unas sayas azules. Nos hablarían de moda y de gustos personales, que no es poco.

Luis M. Rosado Calatayud (Universidad de Valencia) en El ajuar de las novias en la Valencia del siglo XVIII. Las diferencias en las pautas de consumo entre el medio rural y urbano. Quiere que las dotes nos hablen de las pautas de consumo, tanto en la ciudad como en el medio rural, a lo largo de un siglo.  Un punto de vista socio-económico muy interesante, ya que  “trata de poner de manifiesto los contrastes que, en materia de consumo, se producen entre el mundo rural y el urbano.”

Cosas que me han interesado especialmente de este artículo:

lo imprescindible y lo accesorio según el momento y el lugar. el lujo, La moda y vida cotidiana.

cuandoA pesar del título, este artículo, como los ajuares, dice mucho de la moda como medida de la sociedad. O al menos me da una idea para analizar el contenido de los ajuares.  Desde ese construir y/o crear nuestra identidad a través e los objetos. Una identidad social que marca nuestra relación con los demás.

 “La percepción del concepto de lujo, como señala Norman John Greville, se fue desplazando de manera progresiva. Determinados artículos se acabaron convirtiendo en imprescindibles con el transcurso de los años.”

La moda, estudiada a través del consumo, nos revela y/o nos confirma el cambio social que se produce a lo largo de un siglo. No solo nos da datos socio-económicos (poder adquisitivo, acceso a determinados productos,, …), también nos proporciona  información sobre el valor simbólico de aquello que se lleva al matrimonio: bienes raíces o muebles, ropa de casa o de vestir. Y cuando unos sobrepasan a los otros, ¿cómo se resuelven esos vacíos a lo largo de la vida?

” individuos que destinan una parte del capital económico a capital social, político, cultural o simbólico. Como evidencia la mayor dotación de las prendas de indumentaria, que son aquellas que adquieren  una mayor proyección exterior.”

Leer más allá de la fuente.

En este caso el autor “ha recurrido adicionalmente a documentación de carácter económico fiscal (Padrones de Riqueza y Libros de Reparto del Equivalente), para reconstruir la evolución de los patrimonios de las familias que intervienen en la constitución de las Cartas Dotales”

Otro dato que me interesa especialmente es la referencia que el autor hace, con respecto a la metodología, a los trabajos de Dávila Corona, RMª y García Fernández, M (2005) sobre el Valladolid del siglo XVIII y de Ramos Palencia, F.  sobre Palencia para el mismo periodo “aportan referencias sobre las pautas de consumo de la sociedad preindustrial (…)  nos ofrecen modelos de clasificación especialmente útiles para la ordenación tanto de bienes, como de los niveles de valoración, lo que constituye un importante aporte metodológico para el procesamiento de este tipo de documentación”

El artículo.

Usa dos casos concretos para ilustrar el el estudio. Las dotes de una mujer de Sueca, una ciudad predominantemente agrícola, y la otra de Xativa, que “presenta una sociedad urbana más consolidada”, ambas de 1792. Al comparar las cartas dotales de ambas localidades se observa  “un claro reflejo de los comportamientos de estas dos sociedades, la urbana y la rural”.

Se analiza el peso específico que tiene la ropa de casa frente a la de vestir, los materiales, estado y valor de las piezas, la importancia de los bienes raíces frente a los muebles, … Analizados estos datos a lo largo del siglo y contrapuestos en el eje urbano-rural, muestran que

 

 

 

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