Típico o histórico ¿hay que elegir?

Más reflexiones con respecto a los trajes típicos, regionales y demás indumentarias.

Para la inmensa mayoría de la gente es típico aquel traje que identifica a una comunidad (ya sea un pueblo o una región entera) y esa inmensa mayoría suele pensar que es típico porque en algún momento del pasado todas las personas de esa comunidad lo usaban en su vida diaria. Pero no necesariamente es así, el traje tradicional es

“invención del siglo XVIII que se entiende en el contexto del nacionalismo o en la definición de la identidad nacional de los pueblos, que trataba de averiguar los orígenes de la nación y encontró en las clases populares rurales la autenticidad nacional, lo que se convertiría en el arranque del folklore” (Puerta, R. 2006 : 275)

Y, sin embargo, ante una determina indumentaria, hay quien la identifica como propia, aunque no responda a ninguna época de su historia. Pero de alguna manera saben que representa al tipo, sea el tipo “valenciano”, el “fallero”, el “alicantino”, el “foguerer”, el “murciano”, el “huertano”, … (y así hasta el infinito)

Mientras que el traje histórico es, como dice Lliceras, aquel con el que se puede viajar en el tiempo a otra época y no llamar la atención.

Típico, para qué.

El traje típico cumple una función social muy clara, de hecho cumple dos. La primera, la de representar a una comunidad, que ha construido o construye constantemente un imaginario para mostrar su identidad colectiva. Fiestas y ceremonias, lo correcto y lo incorrecto, lo autentico, … De alguna manera se convierte en un traje ceremonial:  en los actos en los que se celebra X, los participantes, los celebrantes, se visten con Y.

La segunda, la que cumple toda indumentaria, la que cumple la moda; reflejar el imaginario social de cada época. Ya que el traje típico está construido sobre el imaginario del momento, aun cuando busca inspiración en el pasado. A lo que hay que añadir, que a pesar de la uniformidad que buscan estos trajes típicos, los individuos suelen imprimir a la indumentaria sus propios gustos. Porque, una vez más, estamos hablando de vestido y con esto el ser humano no solo se cubre y se protege, si no que también crea una identidad. Y esta identidad social “marca nuestra relación con los demás (…) cuentan como somos o pretendemos ser“.

Por tanto la decisión de si hay (o creamos) el traje con el que nos vestimos de valencianos, de alicantinos, o de lo que sea, no es una frivolidad.

Novelda 2011
Ofrenda de frutos. Fiestas Patronales, Novelda 2011

El hecho de querer tener un traje para celebrar y demostrar que somos de un territorio, puede ser muy espinoso. Porque no se trata de la recreación de un hecho histórico, con mayor o menor rigurosidad, como puede ocurrir, por ejemplo, en Gettysburg o como pretenden las fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy. Es, simplemente, celebrar que somos de aquí.

Decidir si ese traje responde a una reproducción, lo más fidedigna posible, de una época concreta o es una construcción ad hoc, es también una cuestión controvertida.

Típico, cómo.

Si optamos por la historia ¿a qué época nos vamos a remontar para sentirnos auténticos? ¿cómo de rigurosos y exigentes vamos a ser con las recreaciones?

Siendo historicistas, la elección del siglo XVIII como época en la que fijarnos, es una tradición. Tradición heredada de los trajes típicos: el siglo XVIII como inspiración principal para los trajes, pero con innumerables piezas del XIX, e incluso del sXX.

De alguna manera estaríamos manteniendo viva esa idea de “autenticidad” y folklore, de que la industrialización acabará con todo lo autentico, la idea de que las clases populares conservan la esencia de lo autentico.

Y si decidimos crear ese traje típico desde cero. Un traje para celebrar y no para reconstruir ¿a partir de qué criterios lo vamos a hacer?¿es imprescindible la historia?

Llegados a este punto es imprescindible poder responder al cómo y al por qué de nuestro traje típico.

Sea quien sea la persona (física o jurídica) que tome la decisión debe poder responder. Al cómo ha de ser, para que sea considerado representativo de nuestra comunidad. Y al por qué de esta decisión, y de cada uno de los elementos ¿por qué camisa y no jubón?  ¿por qué negro? ¿por qué ese largo de la falda y no más corto o más largo?

Y en ambos casos se refuerza la idea de lo autóctono como diferenciador, aún entre localidades separadas por pocos kilómetros ¿El termino municipal como mapa del mundo? ¿es eso lo que queremos?

 

En cualquier caso queda mucho por aprender de la Historia y de nuestras historias. Mucha difusión que hacer. Antes, durante y después de la construcción de todo esto.

 

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