A partir de la investigación y del gusto por recrear el vestido del XVIII, mezclado con el interés por el folcklore y lo que éste nos permite hacer con la historia.

Costuras, patrones y otros dilemas

20150820_162431Mi proyecto para este final de verano es un justillo. Concretamente ser capaz de obtener un patrón que me sirva (y me guste) para poder hacerme, más adelante, un justillo.

Me prestaron un patrón y me puse manos a la obra. Después de mirar y remirar incontables fotos de reproducciones y originales. De buscar patrones de justillos y de ver tutoriales de “body jacket” y “robes a l’anglaise”.

Es de agradecer la información que comparten en internet las aficionadas a la ropa histórica. Ya sea sobre aspectos generales o sobre detalles y trucos de costura, como este para tomar medidas o este para colocar las mangas. Es cierto que todas estas mujeres (investigadores-costureras) son anglosajonas y reproducen modelos de la moda anglosajona. Pero son modelos documentados en originales conservados en museos.

Por ahora no he encontrado nada parecido en español, salvo The Fanatical Seamstrees. Tampoco he buscado demasiado,

Sobre cómo recreamos el siglo XVIII a través del vestido, en fiestas locales o en los grupos de baile.

Observo básicamente tres dificultades:

La primera es la divulgación, la difusión, que no necesariamente son lo mismo. La divulgación supone “poner al alcance del del público algo“, pero debe tener un matiz de adaptación para hacerlo accesible, más allá de la difusión. Que quienes pretenden recrear un objeto histórico sepan a que atenerse, en estética como en materiales. (y poder siempre responder al como y al por qué). En cualquier caso no hay ni divulgación ni difusión si previamente no hay una investigación. Y estos tres elementos y/o tareas ¿quién las lleva a cabo?

La vinculación con el folcklore ha hecho que sean sobretodo grupos de baile, aficionados y alguna institución más o menos vinculada con el folclore quienes han investigado. En los historiadores encuentro (por ahora) los historiadores de la moda, que se ocupan de este fenómeno desde el siglo XVIII pero ya como fenómeno de la época industrial, o historiadores que se ocupan del vestido, pero que sobretodo prestan atención a la ropa de las élites, ya sea al vestido en si mismo, al adorno o a los tejidos y su producción.

La segunda, los materiales a nuestro alcance. Directamente relacionada con la anterior, porque parece imprescindible investigar y divulgar para conocer la estética y los materiales. Y así saber cuales elegir. Lo que me lleva a un verdadero dilema, no poder elegir los correctos. Y esto porque ya no se encuentran (no se fabrican o se fabrican con otras materias primas) o son inaccesibles (dificultad de encontrar proveedor o precios muy elevados).

Entonces, para recrear el siglo XVIII ¿que hacemos? ¿apostamos por la estética y sacrificamos la autenticidad de las materias primas? Imitaciones de tafetán y rasos de algodón.

En tercer lugar y en línea con lo anterior, un gran obstáculo es el mal gusto. Que siempre ha existido, pero ahora, con la oferta de tejidos y colores que la industria pone al alcance de todos (y aquí sí, de todos; porque los precios son realmente accesibles), ese mal gusto se hace aún más evidente, en una supuesta recreación del vestido del siglo XVIII.