Empresas elegantes

Si ser una mujer elegante es lo contrario de ser normal, con las empresas pasa lo mismo. Por eso me encanta trabajar con las empresas elegantes.

No sólo la edad es un grado

Para ser una empresa elegante hay que tener cierta trayectoria, ninguna start-up o emprendedor es elegante, pueden tener mucho glamur, claro, pero elegantes no son. Ahora bien,  no vale cualquier trayectoria. No basta con dejar pasar el tiempo y mantenerte en el mercado, muchas empresas tienen muchos años de vida pero mantiene esas formas de hacer y de relacionarse muy poco elegantes. Son acaparadoras; quieren impulsarse y llegar antes que la competencia, para controlar el mercado. Su estrategia de crecimiento es llegar a más gente, con mejores precios, … una especie de “excesos propios de la juventud”, muy propio del glamur. Pero alejado de lo selectivo de la elegancia.

Cuando hablo de trayectoria, me refiero, más bien, a que las crisis te han hecho pensar. Por ejemplo, en buscar una solución original, aunque no la hayas encontrado.

En estos años has llegado a mirar a la competencia sin miedo, sin complejos y sin deseos de eliminarla (bueno esto último un poquito, porque es una primera reacción, pero solo un poco). Las empresas elegantes hablan de y con su competencia, o al menos aspiran a ello.

Construirse, descubrirse y el proceso de tener un estilo

En la línea de “lo que hicimos con lo que hicieron de nosotros”. No se trata de que alguien te toque con su barita mágica y te conceda el don de la perfección. Se trata de saber que hay un camino que recorrer.

Ese camino se puede hacer, difícilmente, en solitario, y es imposible hacerlo sin una determina determinación y sin un mapa. Ser una empresa elegante empieza por saber que tienes que pararte y pensarte estratégicamente. Y para ello, necesitarás ayuda.

Ciertas cosas irán llegando por el camino (si caminas por el camino correcto, claro) y llegaran desde diferentes puntos: tu equipo, tu experiencia, tus colaboradores, tu relación con los clientes, tus sueños e ideales, tu pasión, tu relación con la competencia.

Combinar todo esto, mezclarlo, no agitarlo, es una gran tarea. Una tarea que me apasiona, por eso me dedico a esto de las Relaciones Públicas.  Por eso estoy en el proceso de hacer de Enclau una empresa elegante. Y por eso me encanta ayudar a otrss a encontrar su estilo.

 

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