Aprendiendo de AC/DC

Alguien me dijo una vez, o leí en algún sitio que no recuerdo, que AC/DC decidía el lugar de los conciertos de una gira en función del número de descargas de sus canciones. (descargas ilegales, claro)

Y me pareció un criterio de lo más acertado. Un verdadero conocimiento del cliente, real e ideal, y una apuesta por fidelizar a ese cliente.

A primera vista parece que si la gente se descarga música es pq no la quiere pagar, y por tanto no tiene sentido hacer un concierto en la zona donde hay más gente dispuesta a no pagar por la música. Pero lo cierto es que pagar por escuchar música en “lata” no es lo mismo que pagar por la experiencia de un concierto. Al fin y al cabo, reproducir en tu equipo de música un pista de audio desde un DC de la discografica o desde un archivo mp3 descargado de internet no cambia mucho.

El concierto es, como la artesanía, una experiencia  “más humana, porque es local, un proceso de creación emocional, sensorial”.  Organizas un concierto dónde más gente hay que conoce y escucha tu música, vas a un mercado muy seguro. Conocen el producto y lo consumen, ahora les ofreces la experiencia. Y les ofreces ese servicio que envuelve al producto, les abres las puertas al universo AC/DC y compartes ese mundo.

Esa relación con el cliente es genial. No te lo ganas por precio, no le castigas por compartir o distribuir tu producto. Le ofreces algo único que solo tú le puedes ofrecer.

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