Sonia Beltran

ensayo y error de una profesión

Category: Master DIWO (Page 1 of 2)

Gestión artesana del patrimonio

Mientras Laura asiste al congreso de GC Mapeando Realidades , yo enseño a mis compañeras de lli i llana a usar wp y que la vida de esa web (como la de la asociación) esté distibuida y sea así más resiliente. Coincidencias

Que cada socia sea Autor en la web es ambicioso, pero viable. Responde a un objetivo claro; hacer cultura. Y ese objetivo creo que viene de unos genes hackers en el origen de la asociación. Una versión hacker de la cultura y su gestión. Veremos que pasa

baile_y_mapaAhora es más posible recolectar conocimientos entorno a la cultura popular del Medio Vinalopó, en general, y su historia de los bailes tradicionales, en particular.

Había que conseguir una herramienta adecuada para que no se pierda, para que se conecte y crezca. Para que se vea el valor y ello despierte la conciencia de nuestro propio valor como sujetos de la cultura.

Y además para escribir nuestra historia. La crónica de cómo y por qué nos embarcamos en determinados proyectos. Imprescindible romper la brecha digital.

Siento que somos creadoras, conservadoras y divulgadoras de cultura. Sin duda somos agentes culturales.

Nuestra investigaciones son informales, con una escala diminuta. Fragmentos de otras conversaciones. Recuerdos que te asaltan sin pretenderlo o descubrimientos casuales que te hacen querer tirar de ese hilo.

Los ensayos son nuestra cotidianidad. Fiestas y espectáculos, lo más divertido y lo más visible. Pero también queremos saber más sobre la música y el baile, queremos bailar más y mejor, conocer y recrear la indumentaria.

Desde la asociación lo hacemos porque, de alguna manera, nuestra pasión es ese patrimonio.

Compartir todo eso de diferentes manera y en diferentes formatos, es nuestra gestión del patrimonio. A pequeña escala. Lo buscamos, conversamos sobre él, lo usamos y lo compartimos. Para que forme parte de la vida de las personas. No resultaría difícil mapear esa realidad.

Envases de la vida cotidiana

envasesAyer veía en la tele local una mesa redonda de empresarios alicantinos de tercera generación. Se habien encontrado y re-encontrado con los priemros envases de sus empresas que el moderador de la mesa había coleccionado.

Me gustó u comentario; que los envases se hacían para durar, pero se han conservado porque las amas de casa los han reutilizado como costureros, cajas de galletas, …

Siguieron siendo envases, siguieron teniendo sentido.

Investigación e investigaciones. Camino del doctorado.

Entrar en el Archivo histórico y querer documentar la indumentaria en la Novelda del XVIII (En parte para defender con más vehemencia que el parecido entre lo “regional” y lo histórico, es pura coincidencia. Y , en parte, por que nadie lo había hecho antes aquí), abrió la caja de Pandora.

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Los documentos me hicieron caer en la cuenta de que esas Dotes dejan entrever vidas, trabajos y relaciones humanas que me seducen. Son una ventana abierta a conocer aspectos de la vida cotidiana en el Antiguo Régimen.

Esa investigación (o master DIY) tiene un matiz caótico, propio de quien se deja llevar por una primera intuición y va construyendo con pocos recursos (tiempo, herramientas, …). Pero, caótico y todo, me ha traído hasta aquí.

Decidida a saber más sobre los mundos que encierra la historia de la vida cotidiana y, más concretamente, la vida domestica, decidí convertir mis esfuerzos en un doctorado.

El 8 de marzo de 2016 la profesora Inmaculada Ferández Arrillaga y yo planteábamos el título y el índice (provisional) de una tesis doctoral con perspectiva de género. Qué casualidad, el 8 de marzo.

“La vida doméstica del XVIII en el Medio Vinalopó alicantino.” Quiere abrir una ventana al pasado y mirarlo desde la vida de las mujeres.

Mirar esas relaciones entre personas, entre personas y objetos, y entre objetos; y querer saber qué mundos construyen.

Para ver con otra luz el presente y el futuro. La historia de los sentimientos y la economía.

 

Pasión artesana

Sin nombreLa artesanía es una constante en nuestro trabajo. Ese saber hacer y ese sello personal que imprimimos a lo que hacemos nos define como profesionales y, a mi, me gusta pensar que hago un trabajo artesanal cuando hago relaciones públicas o cuando alguien me pide consejo.

Por eso me interesó tanto el articulo de Juan Carlos Santos “ Artesanía, lujo y fast-fashion”. Aunque Santos es analista de tendencias y experto en moda, está muy lejos de la frivolidad que siempre se achaca a este mundo.

En el artículo, entre otras cosas, disecciona el concepto artesanía y lo explica en detalle. Lo que me permite verlo con más claridad, pensar en cómo hago mi trabajo, qué clase de artesana soy.

Empieza explicando que la artesanía está ” Asociada, generalmente con la producción manual a pequeña escala, la artesanía se sustenta sobre unos valores más humanos, sotenibles, creativos y respetuosos con la tradición local, configurándose como un campo de experimentación emocional, simbólica y sensorial privilegiado para la exploración de nuevos imaginarios que recuperen la armonía, la autenticidad y la escala humana perdidas con nuestro modelo de desarrollo actual”

Creo que la cita no tiene desperdicio. Pero, aún así, no he podido resistirme a poner negritas. Para destacar todo ese potencial de la artesanía.

tres claves fundamentales de la artesanía:

1. en qué se basa, de dónde surge, cómo se sostiene,” valores más humanos sotenibles, creativos y respetuosos con la tradición local” es decir en las personas y su entorno

2. qué es, cuál es su esencia, por qué existe “campo de experimentación” un entorno propicio para el ensayo/error, para atreverse a hacer cosas que no has hecho nunca, que no has sentido nunca, que nos has visto nunca. Un laboratorio para probar y probar mientras vas descubriendo.

3. para que sirve, por qué es útil “nuevos imaginarios que recuperen la armonía, la autenticidad y la escala humana.”

Todo esto tiene mucho que ver con la Ruta, con cómo surgió, cómo se esta desarrollado y lo que podría ser. Porque tiene mucho que ver con nuestra forma de emprender y de hacer RR.PP. Y cómo queremos seguir haciendo nuestros proyectos.

el traje y las fiestas. Patrimonio

Dentro de mi proyecto de investigación-reflexión sobre la indumentaria tradicional (s.XVIII) está, como dije, el uso de esa indumentaria en el siglo XXI. Y en estos usos juegan un papel fundamental las fiestas populares en general y las locales-Patronales, en particular.

Considero que hay un eje Fiestas Locales > Traje Típico> Gestión patrimonial .

Las fiestas locales, son la expresión de la idiosincrasia y la historia viva de una localidad. Digo historia viva porque no es solo historia, son también esas tradiciones que por ser revividas año tras año evolucionan con la gente, pero no necesariamente (como la gente) revisan los orígenes y/o reflexionan sobre sí mismos. Pensar sobre haber sido en el pasado, ser ahora, querer ser en el futuro.

En conjunto estas fiestas son Patrimonio; de los locales y de los visitantes, por qué no, puesto que son usuarios. (La influencia y derechos-obligaciones de los forasteros en las fiestas de tu pueblo merece otro post). Y el traje típico, elemento de esas fiestas, también es un patrimonio en sí mismo.

Y considero que estos dos elementos están directamente vinculados con la gestión patrimonial. Gestión Patrimonial en el sentido más administrativo de la expresión, es decir desde la administración se hacen todos, o casi todos, los esfuerzos por mantener y divulgar. Pero también en el sentido más comunitario, a saber, las personas vinculadas con ese patrimonio lo usan, le dan valor, lo conservan, …

El traje típico gestionado desde la Administración. Traje típico, tradicional o regional. Más o menos riguroso con la historia o consigo mismo (queda pendiente un post sobre esas instituciones que regulan el tipismo local).

En mi localidad, como en la mayoría de las que conozco, el Ayuntamiento se hace cargo de todo o parte del coste de confeccionar el traje típico para las representantes de las fiestas. A saber, la Reina de las Fiestas (personaje que también requiere de un post aunque solo sea para identificar qué es lo que hace que una fiesta sea machista). Es decir ocho mujeres jóvenes y ocho niñas lucirán un traje típico, hecho a medida para ellas, y que queda en su poder, es de su propiedad desde el primer momento. Es también la Administración, a través de la Concejalía y/o la Comisión de turno, quien decide cuándo deben usar este traje. Y aquí viene mi primera reflexión.

Siempre he pensado, mucho antes incluso de iniciar esta investigación, que si ese traje lo pagamos todos (pq se paga con nuestros impuestos) todos tenemos que disfrutarlo ¿no?. Y ¿cómo hacemos uso de esos dieciseis traje-patrimonio todos los habitantes de una ciudad? pues viéndolo, mirándolo, puesto sobre esas chicas en todos los actos de esas fiestas. Esto que en algunas localidades es una obviedad no lo es en la mía, por eso lo digo, por eso lo he pensado siempre.

El traje típico gestionado por la comunidad. Aquí me surgen un sinfín de preguntas antes de llegar al punto “cómo se gestiona”.

En primer lugar debe ser esa comunidad la que decida cuál es el traje típico. Y para ello deberá decidir, previamente, qué criterios va a seguir, históricos, estéticos, … Y antes  tendrá que pensarse a si misma, su origen, su presente y, por que no, su futuro. Puede hacer un gran ejercicio de reflexión sobre sí misma en general, pero quizás bastaría, para este caso, una mirada a esas fiestas en particular.

Luego podrá decidir si, como dice Mª Victoria Lliceras, el traje es típico o histórico. Si vamos a ser rigurosos con los vestidos del s. XVIII, de modo que puedan considerarse recreaciones de aquel momento. O si vamos a asumir que el hecho de convertir un vestido en símbolo de una comunidad y de su historia, lo desvirtúa como “reproducción histórica” de un momento concreto, acotado en le tiempo. Y, por tanto, asumimos los añadidos e interpretaciones que se hicieron en los siglos posteriores. O si, en ese reconocer la influencia de los tiempos, decidimos que ahora “nuestro traje” es este X, como antes fue otro y que no sabemos cual será en el futuro.

También estas últimas reflexiones valen para si se opta por la reproducción histórica. Hoy decidimos que nos identificamos con los vestidos de la segunda mitad del s.XVIII; pero sabemos que mañana, otros podrán seleccionar otro momento histórico.

Yo, a día de hoy, voto por lo histórico. Reconozco que en esta opción hay un deseo de viajar en el tiempo. Siento que recrear con rigurosidad los vestidos de un momento concreto, nos llevará a recrear igualmente usos y contextos, acotados a unos días del año, los de las fiestas locales u otros. He intuyo que esto es lo más parecido a ese viaje y, por tanto, es también un recurso y una excusa para conocer nuestros pasados.

 

En la red del desarrollo local.

Nota: Este post es, al mismo tiempo,  ampliación y borrador. Es una  ampliación de esas primeras notas como de mi aportación a la comunicación “eGruyere, otra forma de generar desarrollo local”. Y es un borrados de un trabajo mucho más amplio que me propongo terminar, con el resto de implicadas, porque como dice ester, este artículo abre más temas de los que puede abarcar.

La administración como un nodo más.

En un modelo distribuido de desarrollo local, la administración deja de ser el nodo más importante, puesto que no hay un nodo más importante que otro, sino servicios o acciones que cubren necesidades o que responden a demandas de las personas. Por lo que necesita y se sustenta en relaciones de confianza, que necesitan a su vez de metodologías y herramientas de colaboración-cooperación.

Cada nodo de esta red es agente generador de DL porque desde sus planteamientos y acciones (políticas de producción, de empleo, de crecimiento) actúan y piensan desde el aprovechamiento de recursos a su alcance, para asegurar la viabilidad y la sostenibilidad de esos recursos, de sí mismas y de su entorno/contexto. Y así generar abundancia. “Al tiempo que ofrecen una interacción cercana, y por eso va desarrollando valores añadidos, que van encajando más, con las necesidades o los deseos de sus clientes.” (Javaloyes, Mcomentario) Y esto es independiente de su ubicación geográfica en un término municipal o en el mundo.

Un ejemplo de esos otros agentes de desarrollo local, ahora convertidos en nodos iguales, son las pymes y micropymes. No por su localización, tamaño o alcance, sino por su vinculación al territorio (contexto) y por su implicación con las personas (interlocutores directos).

Entiendo que una multinacional localizada en un pueblo crea puestos de trabajo en ese territorio pero no genera riqueza/abundancia en ese él. Porque no favorece la diversidad, no valora las potencialidades y ni las fomenta, no es flexible al cambio, no es creativa. En definitiva, no es resilente. Ante los cambios que pueda experimentar el entorno dónde se ubica, esa multinacional, abandona el territorio, busca otro en el que se combinen las características que la beneficien, o bien busca (fuerza, intenta) un cambio en el entorno que le sea propicio. Un cambiar para volver a lo anterior. Nunca cambiará sus dinámicas de acción y sus relaciones, no se adaptará.

Coincidíamos en que en esta nueva “topología de red” los lugares deben desarrollar “el capital social capaz de atraer y desarrollar talento e integrarloen un espacio urbano, económico y de socialización cohesionado. ” (Ugarte D:2010). Y entendemos que esto sólo puede suceder si la relación entre los diferentes actores del desarrollo local y la administración es de colaboración, no sólo de negociación o asistencia.

Conociendo lo que conocemos de la Administración y ante este planteamiento, detectamos una serie de cuestiones que la Administración debería plantearse: ¿Quién (o quiénes) es mi interlocutor? ¿cómo quiero hablar y como converso? ¿con qué tono, con qué medios? ¿cuáles son mis redes/relaciones de confianza? (y la lista es abierta). Y, previamente, debe pensarse a si misma. Para poder mostrarse y construirse realmente como un nodo conectado a otros por conexiones útiles.

Estaríamos ante una modificación de las dinámicas de la administración actual, que pasaría de ser un emisor de información o servicios, a ser un propiciador de recursos no siempre necesarios. Su rol en el desarrollo local puede ser de colaborador, de promotor o de beneficiario. Incluso quedando al margen, en la medida que eso sea posible, de algunas acciones de desarrollo local iniciadas, ejecutadas y disfrutadas por otros nodos, ya sean estos individuos o colectivos. Y el criterio para ejercer cualquiera de los roles citados es resultado de la conversación y del vinculo con el entorno.

Ya hacíamos una propuesta de adaptación de la Administración (Universidad de Verano Rafaél Altamira, 2012), cuando al hilo de la adaptación a las nuevas herramientas, indicábamos que esta requiere de un conocimiento a nivel técnico, pero sobretodo de un análisis a nivel de posibilidades ofrecidas y de exigencias derivadas de su uso. E indicábamos algunas : Apostar por la transversalidad de disciplinas y de áreas en el planteamiento de iniciativas comunicativas. Asumir un rol facilitador, proporcionando herramientas-plataformas de participación. Establecer una comunicación que generen diálogos internos y paralelos, y reduciendo la brecha digital (proporcionando recursos). Favorecer iniciativas de oGov y mantener y mejorar la e-Administración.

En este nuevo modo de relacionarse de la administración no podemos dejar de destacar la importancia de hablar un mismo lenguaje y compartir objetivos, para que la implicación personal no se desvanezca y poder trabajar en equipo. Pasar de “trabajar para” a “trabajar con”, para lo que hace falta saber relatarse y conversar con otros agentes. Y con ello “construir un conjunto de redes de relaciones de confianza” (Torres R 2010: 616), que todas las organizaciones deben poseer. Y , añadimos, generar unas dinámicas de trabajo que propicien:

  • Dedicar energías a que pasen las cosas. En lugar de dedicarlas a perpetuar modos de hacer que no necesariamente responden a las demandas y necesidades de las personas.
  • Cambiar la vida de las personas. Aportar cambios positivos a las personas con las que trabajamos. Que esas personas desarrollen sus herramientas, al margen de que en el futuro trabajen o no con nosotros.

En este punto nos parece interesante introducir dos aspectos, no relacionados entre ellos, pero que ilustran la propuesta y muestran las consecuencias de la misma.

Por un lado, el concepto, y el hecho, del “hermanamiento de ciudades”. Las formas, objetivos y resultados, no voy a comentarlos aquí y ahora. Pero me parece interesante mostrar que la Administración local, entendió o quizás solo intuyó, la importancia y el potencial de una red distribuida de iguales. Y entendió que el tamaño y la ubicación no tenían porqué condicionar el alcance.

Por otro lado y como Relaciones Públicas (que se han encontrado con más de un dilema en torno al los vínculos, los públicos y los roles), el concepto y los modelos de “mapas de vínculos para la planificación de las relaciones con el exterior de las organizaciones”, que se nos ofrecen desde la disciplina de Relaciones Públicas. Entendemos que estos se rediseñan continuamente porque las relaciones varían según el rol que cada nodo puede ejercer para una acción concreta. Ningún nodo, puede establecer, ni siquiera plantear, un mapa de relaciones que no sea cambiante. Más aún se me hace difícil establecer, aun en estos términos, un mapa de públicos que sirva para todo la organización. Ya que entiendo, y así me lo ha confirmado la experiencia, que cada acción requiere de un mapa de vínculos y/o públicos distinto.

Carrera, profesión, oficio (I)

O lo que se supone que puedes hacer cuando te licencias.

Oficialmente si te licencias en Historia (ahora si te gradúas) puedes ser Gestor Cultural y del Patrimonio. En concreto, en la web de la Universidad dónde yo me licencié, en la descripción de perfiles profesionales del Grado en Historia  dice que:

Perfiles profesionales consolidados:
4. La gestión del patrimonio histórico y cultural (comunicación, difusión, valoración e interpretación).”

Y continúa con una larga lista de profesiones, consolidadas o vinculadas, que por momentos parece repetitiva, pero que tiene sus matices y no dejan de ser oficios a desarrollar en el ámbito de ese amplio mundo de la gestión cultural.

Pero la Federación Estatal de Asociaciones de Gestores Culturales indica, en los méritos recomendados para el puesto de “Gestor Cultural. Técnico Medio de Cultura” en la función pública (que puede tenerse en cuanta para el sector privado); que debe tenerse el  título de Master.

Y lo entiendo, porque en ese mismo documento dónde especifica las funciones y competencias y describe el perfil profesional:

Es el profesional que diseña, planifica y ejecuta el proyecto de intervención a través del adecuado programa cultural. Controlan los equipamientos, infraestructuras y espacios culturales, ya sean específicos o polivalentes, basándose en técnicas específicas de difusión, creación, formación y fidelización de usuarios y públicos. Bajo su responsabilidad, dependencia y cargo se encuentran: “Técnicos Auxiliares de Servicios Culturales”, “Auxiliares de Cultura”. Elevan informes de resultados de su labor profesional y actividad cotidiana a los “Técnicos Superiores en Gestión Cultural”.

Y a mi me parece evidente que en esa labor de planificación, difusión, … de gestión de las relaciones, en términos generales, con los usuarios y con el equipo interno, hay muchos matices, muchos caminos, muchas responsabilidades. Y pocas o ninguna se enseñan en las facultades de Historia. El aprendizaje de esas técnicas específicas se obtiene (en mi caso) en la disciplina de Relaciones Públicas. Que es mucho más que la suma de algunas técnicas del periodismo, el marketing o la publicidad.

Sé que parece una defensa corporativista, y en parte lo es, porque para eso soy Relaciones Públicas. Pero es que las Relaciones Públicas dan nombre, métodos y técnicas a muchos, muchísimos, hechos y acciones que se dan en el desarrollo de una labor de gestión en general y de relación en particular.

Porque al final (y al principio) lo que importa son las relaciones. Relaciones entre Instituciones o entre instituciones y personas. Que son al fin y al cabo relaciones entre personas.

El papel de las Relaciones Públicas en la Gestión Cultural es una  “asignatura” de muchos créditos en mi MasterDIWO.

Pero, además, desde que empecé a diseñar mi Master DIWO tengo en mente hacer una “Tabla de correspondencias” entre materias impartidas en la licenciatura de Historia, las responsabilidades de un Gestor Cultural. Y/o una Tabla de correspondencias entre materias de Lic en RR.PP y Master Gestión Cultural-Patrimonio. Por dos motivos básicamente:

    •  Un objetivo claramente “personal” y de autoafirmación.
      D
      emostrarme a mi misma que tengo los conocimiento técnicos requeridos para el ejercicio de la profesión de Gestor Cultural. En concreto, de Técnico Medio (según la … de la Asociación Nacional de GC). Y por tanto no necesito invertir mas dinero, ni un año académico en exclusiva, a adquirir una formación que ya poseo. Y esto porque desde que empecé a estudiar Relaciones Públicas tuve claro que junto a mis estudios de Historia estaba haciendo mi propia carrera hacia la profesión.
    • Exponer como la excesiva rigurosidad en la estandarización del proceso formativo para ejercer ciertas profesiones, puede llegar a bloquear el acceso a las mismas.

Primeros pasos

Con la firme intención de descubrir “cómo debería ser” el traje típico de Novelda, hace casi tres años, hice mi primera incursión en el Archivo Histórico.

Sabiendo que la indumentaria regional se inspira en el vestido popular del siglo XVIII. Intenté hacer un recorrido por los documentos, de los más modernos a los más antiguos. Buscando alguna autoridad que estableciera el “cómo es” el traje típico y por qué es así. Además de cómo y porque había evolucionado.

Que el traje ha evolucionado, es evidente. El traje con el que yo me visto hoy, que está bastante aceptado, en parte por ser el que visten las “Reinas de las fiestas” (expresión máxima del tipismo). No es el mismo con el que me vistieron de pequeña o el que usó mi madre siendo adolescente. Y este tampoco es igual a aquel con el quería vestir mi bisabuela a sus nietas, basándose en sus recuerdos y/o experiencias de infancia y juventud.

La interpretación que los diferentes nacionalismos han hecho de la necesidad de tener un traje típico, y las modas de todo tipo en torno a las fiestas locales; han marcado la estética, los materiales y los usos de ese traje.

Empecé mi investigación por los artículos que sabía que existían, publicados en la década de los noventa del siglo XX, en la revista de Fiestas de Novelda (Betania). Uno de ellos dedicado al traje típico, el de “noveldera” ( Monserrate, Fco.”Trajes de fiesta”, Betania 1998), el otro es una aproximación a la indumentaria tradicional cuyas lustraciones hacen referencia a las diferentes versiones del traje típico durante las fiestas (Blasco, Mª C y Navarro, C (Selección de textos e ilustraciones) “La indumentaria tradicional Noveldera”. Betania 1991). Por último consulté otro artículo “Fiestas de Novelda en el siglo XVIII” (González Hernández, M.A.; 1995) que al ser, en términos generales, una enumeración de las fiestas de la época no hace ninguna referencia al vestido . No hay nada más sobre este tema en los cuarenta años anteriores, desde que se inició esta publicación.

El siguiente paso debía ser acudir a los documentos que sobre el tema pueda haber en la institución que gestionaba la indumentaria regional en el periodo de la dictadura. Los Coros y Danzas de la Sección Femenina de Falange.  Y, a continuación, buscar y consultar publicaciones anteriores que pudieran haberse hecho eco de las fiestas patronales de Novelda. Además de la fotografías, claro.

Pero lo que decidí fue acudir a las “fuentes”, es decir, a los documentos del siglo XVIII que registran la ropa de vestir del siglo XVIII. Ahora me encuentro consultando Cartas de Pago de Dote, inventarios y testamentos de 1700 en adelante. Y la información que encuentro me plantean muchas reflexiones, dudas e ideas sobre el Patrimonio Cultural, la herencia de tradiciones, la gestión y la divulgación de todo ello, entre otras cosas.

Además, esas Dotes dejan entrever vidas sencillas, trabajos laboriosos y relaciones humanas que me seducen.

Confirmando lo que ya sabía, que poco o nada tiene que ver el traje típico con el vestido que usaban las mujeres del XVIII en mi pueblo.

Lo que cuesta hacer las cosas

Hacer un paralelismo entre el valor y precio de la ropa de vestir que iba encontrando en las Cartas de Pago de Dotte y el precio que hoy tendrían esas mismas piezas; fue un objetivo secundario de la investigación.

En un intento de poner en valor esas piezas, quería ponerles precio en euros. Y no sólo comparar las libras, sueldos y dineros que puede costar “un guardapíes de lanilla vert galones de or” (3L 19s) con las que puede costar “un morter de pedra amb sa ma” (8s)

Además, al publicar mi propia ropa, quería ir registrando el proceso de crear algunas piezas del vestido. Pero después de leer este post puede que me anime a contabilizar lo que cuesta, en términos económicos, realizar cada una de esas piezas.

Aunque en mi caso esas piezas las voy a ir creando siempre con ayuda y con materiales y recursos modernos (maquina de coser, …). La idea es poner en valor el trabajo de reproducción o recreación histórica. Y “calcular” el valor de aquellos vestidos.

¿vestirse a la antigua?

Investigaciones y publicaciones sobre el vestido femenino en el siglo XVIII hay muchas y muy rigurosas. Y no pretendo hacer aquí una más, con la diferencia de estar documentada en el Archivo Histórico de Novelda. Como ya dije, lo que me interesa es ver qué hay de aquellos vestidos en los de hoy.

Por tanto mis reflexiones girarán en torno a pequeños descubrimientos, al contraste entre lo típico y lo tradicional, al rigor histórico y al folklore.

Considero que esa indumentaria típica es un Patrimonio. Es un patrimonio cultural, porque al estandarizarla con el objeto de convertirla en elemento distintivo de una comunidad, pasa a ser parte de la identidad cultural de esa comunidad.

Y es patrimonio histórico en la medida en que se sustenta en el pasado de esa comunidad. El vestido del siglo XVIII le sirve de inspiración y las diferentes corrientes de pensamiento de los siglos posteriores han influido en su normalización como traje típico.

Así pues, como patrimonio que es, es susceptible de ser gestionado, y de hecho lo es. Y la primera cuestión a resolver (quizá como tesis de ese MasterDIWO) es quién tiene la autoridad para esa gestión y cómo debe hacerlo.

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