Sonia Beltran

ensayo y error de una profesión

Category: Indumentaria y folklore

Estrenant mocador

mocador-reypaixaro

a la festa del Rey Paixaró

Reconstruir el vestido y alguna reflexión

A partir de la investigación y del gusto por recrear el vestido del XVIII, mezclado con el interés por el folcklore y lo que éste nos permite hacer con la historia.

Costuras, patrones y otros dilemas

20150820_162431Mi proyecto para este final de verano es un justillo. Concretamente ser capaz de obtener un patrón que me sirva (y me guste) para poder hacerme, más adelante, un justillo.

Me prestaron un patrón y me puse manos a la obra. Después de mirar y remirar incontables fotos de reproducciones y originales. De buscar patrones de justillos y de ver tutoriales de “body jacket” y “robes a l’anglaise”.

Es de agradecer la información que comparten en internet las aficionadas a la ropa histórica. Ya sea sobre aspectos generales o sobre detalles y trucos de costura, como este para tomar medidas o este para colocar las mangas. Es cierto que todas estas mujeres (investigadores-costureras) son anglosajonas y reproducen modelos de la moda anglosajona. Pero son modelos documentados en originales conservados en museos.

Por ahora no he encontrado nada parecido en español, salvo The Fanatical Seamstrees. Tampoco he buscado demasiado,

Sobre cómo recreamos el siglo XVIII a través del vestido, en fiestas locales o en los grupos de baile.

Observo básicamente tres dificultades:

La primera es la divulgación, la difusión, que no necesariamente son lo mismo. La divulgación supone “poner al alcance del del público algo“, pero debe tener un matiz de adaptación para hacerlo accesible, más allá de la difusión. Que quienes pretenden recrear un objeto histórico sepan a que atenerse, en estética como en materiales. (y poder siempre responder al como y al por qué). En cualquier caso no hay ni divulgación ni difusión si previamente no hay una investigación. Y estos tres elementos y/o tareas ¿quién las lleva a cabo?

La vinculación con el folcklore ha hecho que sean sobretodo grupos de baile, aficionados y alguna institución más o menos vinculada con el folclore quienes han investigado. En los historiadores encuentro (por ahora) los historiadores de la moda, que se ocupan de este fenómeno desde el siglo XVIII pero ya como fenómeno de la época industrial, o historiadores que se ocupan del vestido, pero que sobretodo prestan atención a la ropa de las élites, ya sea al vestido en si mismo, al adorno o a los tejidos y su producción.

La segunda, los materiales a nuestro alcance. Directamente relacionada con la anterior, porque parece imprescindible investigar y divulgar para conocer la estética y los materiales. Y así saber cuales elegir. Lo que me lleva a un verdadero dilema, no poder elegir los correctos. Y esto porque ya no se encuentran (no se fabrican o se fabrican con otras materias primas) o son inaccesibles (dificultad de encontrar proveedor o precios muy elevados).

Entonces, para recrear el siglo XVIII ¿que hacemos? ¿apostamos por la estética y sacrificamos la autenticidad de las materias primas? Imitaciones de tafetán y rasos de algodón.

En tercer lugar y en línea con lo anterior, un gran obstáculo es el mal gusto. Que siempre ha existido, pero ahora, con la oferta de tejidos y colores que la industria pone al alcance de todos (y aquí sí, de todos; porque los precios son realmente accesibles), ese mal gusto se hace aún más evidente, en una supuesta recreación del vestido del siglo XVIII.

abril y mayo

Dos meses sin publicar son muchos meses, incluso para mí, más ahora que creía haber encontrado la fórmula para no abandonar durante semanas el blog.

Este post es para demostrarme que han sido dos meses de los más productivo.

Una bases de datos

relacionesBD_1Que ha costado mucho de definir, en parte por la falta de tiempo para reuniones de equipo. Mi hermana es la experta en bases de datos, estamos conversando sobre esto desde el verano pasado, pero es difícil encontrar varias horas seguidas para dedicarle. Pero la conversación es interesante, las preguntas que me hace me ayudan a orientar la investigación y todo el proceso está dando para un post.

Por supuesto aún habrá que pulir a lo largo de la investigación.

Lo malo es que no acaba de salir todo lo bien que a mi hermana le gustaría, la transición de Acces a LibreOfficeBase parece que no es tan fácil como esperaba.

OuiShare fest 2015

EconomiaRed_2Toda una experiencia. Un festival de charlas, talleres, mesas redondas y entrevistas. No pudimos asistir a todas las que nos hubiera gustado, pero nos encantó la idea de los resúmenes ilustrados.

Lo que nos traemos es la conversación, la certeza de que estamos al principio y que todo puede ser, por lo seguramente no triunfará una sola forma de hacer economía colaborativa. Los principios es lo que tienen.

El alojamiento en una genuina casa francesa a través de Airbnb, Anne fue una anfitriona encantadora.

Y preparar este viaje me obligó también a repensar mi empresa, mis trabajos (sobretodo los últimos) y mis líneas a seguir. Todo eso no ha visto la luz, pero me ha tenido ocupada.

Rediseñar y aprender

GMás bien ha habido que empezar de cero, dejarme guiar por expertos y apostar por una intuición que me rondaba desde hacía tiempo.  Transformar una tienda tradicional de artículos para el baile y la indumentaria regional en una tienda on-line de complementos de moda tradicionales. Esto me ha quitado el sueño desde hace mucho y me lo sigue quitando de vez en cuando, peor cada vez menos.

Las pautas del programa despegue para Pymes de Rebeldes on-line y el curso Textos que venden de Laura Ribas; han sido clave.

Y estos últimos meses han sido intensos, en reflexiones y tareas. Y sigue en aumento.

Lo ball del Rey Paixaro. Novelda 1587

Publicada en el blog del gup de danses: la transcripción del “Procés criminal del Procurado de la Ilustrisima Senyoria de la Vila de Novelda contra lo magnific Alonso Dias. Per Governació de la vila” ; fechado el 6 de enero de 1587 descubrimos una tradición de época moderna, que seguro venía de antiguo y no sabemos en que momento se perdió. A ver si la recuperamos para 2016.

Queda leer con detenimiento el artículo de Biel Sansano y pasar algunas horas en el Archivo

Costura

costuraUna recién descubierta forma de relajarme, coser a máquina. Estos dos meses me han dado para hacer una camisa y empezar con una falda. Todo del siglo XVII.

 

 

Típico o histórico ¿hay que elegir?

Más reflexiones con respecto a los trajes típicos, regionales y demás indumentarias.

Para la inmensa mayoría de la gente es típico aquel traje que identifica a una comunidad (ya sea un pueblo o una región entera) y esa inmensa mayoría suele pensar que es típico porque en algún momento del pasado todas las personas de esa comunidad lo usaban en su vida diaria. Pero no necesariamente es así, el traje tradicional es

“invención del siglo XVIII que se entiende en el contexto del nacionalismo o en la definición de la identidad nacional de los pueblos, que trataba de averiguar los orígenes de la nación y encontró en las clases populares rurales la autenticidad nacional, lo que se convertiría en el arranque del folklore” (Puerta, R. 2006 : 275)

Y, sin embargo, ante una determina indumentaria, hay quien la identifica como propia, aunque no responda a ninguna época de su historia. Pero de alguna manera saben que representa al tipo, sea el tipo “valenciano”, el “fallero”, el “alicantino”, el “foguerer”, el “murciano”, el “huertano”, … (y así hasta el infinito)

El traje histórico es como dice Lliceras, aquel con el que se puede viajar en el tiempo a otra época y no llamar la atención.

Típico, para qué.

El traje típico cumple una función social muy clara, de hecho cumple dos. La primera la de representar a una comunidad, que ha construido o construye constantemente un imaginario para mostrar su identidad colectiva. Fiestas y ceremonias, lo correcto y lo incorrecto, lo autentico, … De alguna manera se convierte en un traje ceremonial:  en los actos en los que se celebra X, los participantes, los celebrantes, se visten con Y.

Y la segunda, la que cumple toda indumentaria, la que cumple la moda; reflejar el imaginario social de cada época. Ya que el traje típico está construido sobre el imaginario del momento, aun cuando busca inspiración en el pasado. A lo que hay que añadir, que a pesar de la uniformidad que buscan estos trajes típicos, los individuos suelen imprimir a la indumentaria sus propios gustos. Porque, una vez más, estamos hablando de vestido y con esto el ser humano no solo se cubre y se protege, si no que también crea una identidad. Y esta identidad social “marca nuestra relación con los demás (…) cuentan como somos o pretendemos ser“.

Por tanto la decisión de si hay (o creamos) el traje con el que nos vestimos de valencianos, de alicantinos, o de lo que sea, no es una frivolidad.

Novelda 2011

Ofrenda de frutos. Fiestas Patronales, Novelda 2011

El hecho de querer tener un traje para celebrar y demostrar que somos de un territorio, puede ser muy espinoso. Porque no se trata de la recreación de un hecho histórico, con mayor o menor rigurosidad, como puede ocurrir en Gettysburg o como pretenden las fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy. Es, simplemente, celebrar que somos de aquí.

Decidir si ese traje responde a una reproducción, lo más fidedigna posible, de una época concreta o es una construcción ad hoc, es también una cuestión controvertida. Por que, ¿a qué época nos vamos a remontar para sentirnos auténticos? ¿cómo de rigurosos y exigentes vamos a ser con las recreaciones?

Típico, cómo.

En esta línea, pero siendo historicistas, la elección del siglo XVIII como época en la que fijarnos, es una tradición. Tradición heredada de los trajes típicos.

El siglo XVIII como inspiración principal para los trajes, pero con innumerables piezas del XIX, e incluso del sXX.

De alguna manera estaríamos manteniendo viva esa idea de “autenticidad” y folklore, de que la industrialización acabará con todo lo autentico, la idea de que las clases populares conservan la esencia de lo autentico.

Y si decidimos crear ese traje típico desde cero. Un traje para celebrar y no para reconstruir ¿a partir de qué criterios lo vamos a hacer?¿es imprescindible la historia? Llegados a este punto sería interesante poder responder al cómo y al por qué de nuestro traje típico.

Sea quien sea la persona (física o jurídica) que tome la decisión debe poder responder. Al cómo ha de ser, para que sea considerado representativo de nuestra comunidad. Y al por qué de esta decisión, y de cada uno de los elementos (por qué camisa y no jubón, por qué negro, por qué ese largo de la falda y no más corto o más largo)

Y en ambos casos se refuerza la idea de lo autóctono como diferenciador, aún entre localidades separadas por pocos kilómetros ¿El termino municipal como mapa del mundo?

 

En cualquier caso queda mucho por aprender de la Historia y de nuestras historias. Mucha difusión que hacer. Antes, durante y después de la construcción de todo esto.

 

De negro, pero no de luto.

Las piezas del vestido

La basquiña es una de tantas faldas que usan las mujeres de XVIII que siempre es exterior “ponese encima de los guardapieses y demás ropas”, que en origen (siglo XVII) y durante todo el siglo VXIII es de color negro (en el s.XIX era también de otros colores, siempre oscuros). Y que se utiliza para salir a la calle, ir a misa, procesiones, ect. Por eso siempre es exterior, es la última prenda que se pone la mujer antes de salir de su casa.

Basquiña1726Todas las mujeres tenían al menos una. En los ajuares de novia como en los inventarios de bienes, siempre aparecen al menos “unas basquiñas”. A veces, además de la basquiña, hay “unes faldetes de anar a misa”, que no se hasta que punto es exactamente lo mismo. Puesto que en ocasiones aparece citado de manera distinta en el mismo documento, esto es, apreciado por la misma persona . Es decir, que la misma persona entendida que iba identificando y valorando las piezas una a una, nombró una prenda como basquiña y otra como “de anar a misa”

¿Por qué usar dos nombres distintos para la misma prenda? ¿por el material? ¿por la diferencia de uso? una “les faldetes”, para ir a misa (quizás más ricas) y otra, la basquiña, simplemente para salir a la calle. En los documentos consultados, en los que se dice el material del que está hecha la basquiña, esta es normalmente de chamelote (piel de camello), lo cual la hace impermeable y abrigada.

Normalmente estas faldas aparecen seguidas, o incluso en la misma anotación, de un manto que la mayoría de las veces es negro.

El jubón negro, de tafeta, de damasco, de raso, incluso de terciopelo, también son habituales. Aún no puedo decir que exista mayor nº de jubones negros que de otros colores, pero si superan a cualquier otros color.

Quizás el delantal o la “mantellina” den un toque de color. Y digo quizás porque delantales negros hay tantos como “de color” (esto es, ni blanco ni negro) y con las mantillas pasa lo mismo, cuando se indica el color, el negro y el blanco es lo más habitual.

vestirse

… durante los últimos treinta años del siglo XVIII y los primeros veinte del siglo XIX, un traje propio solamente de nuestro país, que llamó la atención de los extranjeros que visitaron España en esta época y al que llamaron el traje nacional español. Las españolas de las ciudades, fuese cual fuese su clase social, se ponían siempre encima de sus demás vestidos, para salir a la calle o para ir a la iglesia, una falda negra llamada basquiña y se cubrían la cabeza y los hombros con la mantilla, negra o blanca; se quitaban estos vestidos tan pronto entraban en una casa, aunque fuesen a permanecer poco tiempo dentro de ella.

Amelia Leira, (2004:4)

Aunque un “vestido a la española” ya existía en el siglo XVI, que cedió protagonismo en el XVII a la moda versallesca, los regionalismos que empiezan a identificarse a finales del XVIII es lo que recogen los ilustrados y lo que se consideraba como autentico frente a la industrialización del XIX.

Por tanto mi pregunta ante los trajes típicos regionales que hoy usamos es ¿qué década del s.XVIII vamos a imitar? por que de una década a otra las moda cambiaban también en el siglo XVII. Y si nos decantamos por los años finales, donde hay diferencias regionales ¿aceptaremos que nuestro traje resultará igual que el del pueblo de al lado? ¿dónde y como pondremos los limites de esa región en la que nos de una determinada manera? y sobre todo ¿aceptaremos que el vestido es una forma de mostrarnos (contarnos) y que, aún dentro de los límites que puedan imponernos, cada individuo quiere mostrar su propia diferencia?

 

* todos los documentos a los que me refiero son cartas de dote e inventarios de los protocolos notariales de Novelda entre 1700 y 1710.

 

Faltriquera. Indumentaria Regional Valanciana

Esta es una pieza que no ha aparecido en ninguno de los inventarios que he podido consultar ni en los documentos que recogen la documentación de localidades cercanas. Pero no solo me consta que ha sido parte del vestido femenino del XVIII y anterior como muestran los museos. Es también una de esas piezas que conoces de oídas, he escuchado a mi padre decir que su abuela la uso o al menos la nombró como algo que se usaba con frecuencia por al mujeres.

LAS FALTRIQUERAS.

Llamadas también faldriqueras. No es frecuente que en los inventarios se reflejen estas piezas, debido al bajo precio o valor de las mismas; consisten en dos bolsillos sueltos que la mujer llevaba atados a la cintura por debajo de la falda, coincidiendo con las aberturas de la cinturilla. Debido a ello es por lo que siempre aparecen en juegos de a dos.

FERRANDlS MÁS,Vicent   Elementos para el estudio de la indumentaria valenciana: el vestido de la mujes (1787-1812) (1). en “Torrens. Estudis i investigacions de Torren i comarca”. Disponible en Filadis

2013-09-16 12.58.40Para mi indumentaria valenciana del siglo XVIII, esto es, para mi ropa de “ballar danses” yo solo tengo una, que yo misma hice aprovechando un retal que sobró de la enagua. Supongo que este detalle demuestra el poco “valor de las mismas”.

Aunque supusieron un grato entretenimiento durante el invierno pasado.

2013-03-05 15.28.47 2013-03-05 15.21.03

 

Indumentaria II

(fragmento del II ejercicio del Curso Innovación Educativa con Recursos Abiertos en el Tecnológico de Monterey, México)

Inicié una investigación sobre la indumentaria femenina en la Novelda (Alicante, España) del siglo XVIII. En principio, los objetivos eran sencillos: contrastar con las fuentes directas las diferencias y similitudes entre la indumentaria femenina del s.XVIII y el traje regional actual en dicha localidad; y hacer una propuesta de cómo debería ser ese traje típico.

Los elementos de esta indumentaria son de sobra conocidos y están bien documentados en Europa y España en general; pero también en la región valenciana y en poblaciones vecinas. De modo que acudir al Archivo Histórico de Novelda, era en parte obligatorio y en parte innecesario. Obligatorio por ser los Protocolos Notariales la fuentes a consultar en una investigación como esta. Y muy especialmente por querer documentar las primeras décadas del s.XVIII e incluso los últimos años del S.XVII.

E innecesario, porque la abundante literatura, las colecciones existentes y las publicaciones (tanto de transcripciones como de documentación gráfica sobre las piezas conservadas) sobre el tema me daban las claves para alcanzar los objetivos.

Al empezar la recopilación de datos se abrieron infinidad de posibilidades de estudio y reflexión, que me cautivaron. Entre ellas la vida cotidiana en el siglo XVIII y su valor como patrimonio cultural inmaterial y como herencia cultural. 

Y con ello se ampliaron las necesidades de conocer el vocabulario utilizado en los documentos. Este vocabulario iba, ahora, más allá de las piezas de ropa de vestir, tan bien documentadas por los investigadores.

En cualquier caso los resultados del estudio tienen vocación de recurso abierto, pero muy especialmente quieren ser divulgados con el objetivo de poner en valor ciertos aspectos inmateriales de nuestro pasado.

Este proceso de recopilación es bilingüe, ya que los documentos históricos consultados están escritos tanto en castellano como en valenciano. Es más, en muchos casos la documentación es multilingüe, al utilizar palabras valencianas en un texto en castellano.

La necesidad viene por la desaparición tanto de expresiones, como de vocabulario, al haber desaparecido de la vida cotidiana la pieza que se nombra.

el traje y las fiestas. Patrimonio

Dentro de mi proyecto de investigación-reflexión sobre la indumentaria tradicional (s.XVIII) está, como dije, el uso de esa indumentaria en el siglo XXI. Y en estos usos juegan un papel fundamental las fiestas populares en general y las locales-Patronales, en particular.

Considero que hay un eje Fiestas Locales > Traje Típico> Gestión patrimonial .

Las fiestas locales, son la expresión de la idiosincrasia y la historia viva de una localidad. Digo historia viva porque no es solo historia, son también esas tradiciones que por ser revividas año tras año evolucionan con la gente, pero no necesariamente (como la gente) revisan los orígenes y/o reflexionan sobre sí mismos. Pensar sobre haber sido en el pasado, ser ahora, querer ser en el futuro.

En conjunto estas fiestas son Patrimonio; de los locales y de los visitantes, por qué no, puesto que son usuarios. (La influencia y derechos-obligaciones de los forasteros en las fiestas de tu pueblo merece otro post). Y el traje típico, elemento de esas fiestas, también es un patrimonio en sí mismo.

Y considero que estos dos elementos están directamente vinculados con la gestión patrimonial. Gestión Patrimonial en el sentido más administrativo de la expresión, es decir desde la administración se hacen todos, o casi todos, los esfuerzos por mantener y divulgar. Pero también en el sentido más comunitario, a saber, las personas vinculadas con ese patrimonio lo usan, le dan valor, lo conservan, …

El traje típico gestionado desde la Administración. Traje típico, tradicional o regional. Más o menos riguroso con la historia o consigo mismo (queda pendiente un post sobre esas instituciones que regulan el tipismo local).

En mi localidad, como en la mayoría de las que conozco, el Ayuntamiento se hace cargo de todo o parte del coste de confeccionar el traje típico para las representantes de las fiestas. A saber, la Reina de las Fiestas (personaje que también requiere de un post aunque solo sea para identificar qué es lo que hace que una fiesta sea machista). Es decir ocho mujeres jóvenes y ocho niñas lucirán un traje típico, hecho a medida para ellas, y que queda en su poder, es de su propiedad desde el primer momento. Es también la Administración, a través de la Concejalía y/o la Comisión de turno, quien decide cuándo deben usar este traje. Y aquí viene mi primera reflexión.

Siempre he pensado, mucho antes incluso de iniciar esta investigación, que si ese traje lo pagamos todos (pq se paga con nuestros impuestos) todos tenemos que disfrutarlo ¿no?. Y ¿cómo hacemos uso de esos dieciseis traje-patrimonio todos los habitantes de una ciudad? pues viéndolo, mirándolo, puesto sobre esas chicas en todos los actos de esas fiestas. Esto que en algunas localidades es una obviedad no lo es en la mía, por eso lo digo, por eso lo he pensado siempre.

El traje típico gestionado por la comunidad. Aquí me surgen un sinfín de preguntas antes de llegar al punto “cómo se gestiona”.

En primer lugar debe ser esa comunidad la que decida cuál es el traje típico. Y para ello deberá decidir, previamente, qué criterios va a seguir, históricos, estéticos, … Y antes  tendrá que pensarse a si misma, su origen, su presente y, por que no, su futuro. Puede hacer un gran ejercicio de reflexión sobre sí misma en general, pero quizás bastaría, para este caso, una mirada a esas fiestas en particular.

Luego podrá decidir si, como dice Mª Victoria Lliceras, el traje es típico o histórico. Si vamos a ser rigurosos con los vestidos del s. XVIII, de modo que puedan considerarse recreaciones de aquel momento. O si vamos a asumir que el hecho de convertir un vestido en símbolo de una comunidad y de su historia, lo desvirtúa como “reproducción histórica” de un momento concreto, acotado en le tiempo. Y, por tanto, asumimos los añadidos e interpretaciones que se hicieron en los siglos posteriores. O si, en ese reconocer la influencia de los tiempos, decidimos que ahora “nuestro traje” es este X, como antes fue otro y que no sabemos cual será en el futuro.

También estas últimas reflexiones valen para si se opta por la reproducción histórica. Hoy decidimos que nos identificamos con los vestidos de la segunda mitad del s.XVIII; pero sabemos que mañana, otros podrán seleccionar otro momento histórico.

Yo, a día de hoy, voto por lo histórico. Reconozco que en esta opción hay un deseo de viajar en el tiempo. Siento que recrear con rigurosidad los vestidos de un momento concreto, nos llevará a recrear igualmente usos y contextos, acotados a unos días del año, los de las fiestas locales u otros. He intuyo que esto es lo más parecido a ese viaje y, por tanto, es también un recurso y una excusa para conocer nuestros pasados.

 

Primeros pasos

Con la firme intención de descubrir “cómo debería ser” el traje típico de Novelda, hace casi tres años, hice mi primera incursión en el Archivo Histórico.

Sabiendo que la indumentaria regional se inspira en el vestido popular del siglo XVIII. Intenté hacer un recorrido por los documentos, de los más modernos a los más antiguos. Buscando alguna autoridad que estableciera el “cómo es” el traje típico y por qué es así. Además de cómo y porque había evolucionado.

Que el traje ha evolucionado, es evidente. El traje con el que yo me visto hoy, que está bastante aceptado, en parte por ser el que visten las “Reinas de las fiestas” (expresión máxima del tipismo). No es el mismo con el que me vistieron de pequeña o el que usó mi madre siendo adolescente. Y este tampoco es igual a aquel con el quería vestir mi bisabuela a sus nietas, basándose en sus recuerdos y/o experiencias de infancia y juventud.

La interpretación que los diferentes nacionalismos han hecho de la necesidad de tener un traje típico, y las modas de todo tipo en torno a las fiestas locales; han marcado la estética, los materiales y los usos de ese traje.

Empecé mi investigación por los artículos que sabía que existían, publicados en la década de los noventa del siglo XX, en la revista de Fiestas de Novelda (Betania). Uno de ellos dedicado al traje típico, el de “noveldera” ( Monserrate, Fco.”Trajes de fiesta”, Betania 1998), el otro es una aproximación a la indumentaria tradicional cuyas lustraciones hacen referencia a las diferentes versiones del traje típico durante las fiestas (Blasco, Mª C y Navarro, C (Selección de textos e ilustraciones) “La indumentaria tradicional Noveldera”. Betania 1991). Por último consulté otro artículo “Fiestas de Novelda en el siglo XVIII” (González Hernández, M.A.; 1995) que al ser, en términos generales, una enumeración de las fiestas de la época no hace ninguna referencia al vestido . No hay nada más sobre este tema en los cuarenta años anteriores, desde que se inició esta publicación.

El siguiente paso debía ser acudir a los documentos que sobre el tema pueda haber en la institución que gestionaba la indumentaria regional en el periodo de la dictadura. Los Coros y Danzas de la Sección Femenina de Falange.  Y, a continuación, buscar y consultar publicaciones anteriores que pudieran haberse hecho eco de las fiestas patronales de Novelda. Además de la fotografías, claro.

Pero lo que decidí fue acudir a las “fuentes”, es decir, a los documentos del siglo XVIII que registran la ropa de vestir del siglo XVIII. Ahora me encuentro consultando Cartas de Pago de Dote, inventarios y testamentos de 1700 en adelante. Y la información que encuentro me plantean muchas reflexiones, dudas e ideas sobre el Patrimonio Cultural, la herencia de tradiciones, la gestión y la divulgación de todo ello, entre otras cosas.

Además, esas Dotes dejan entrever vidas sencillas, trabajos laboriosos y relaciones humanas que me seducen.

Confirmando lo que ya sabía, que poco o nada tiene que ver el traje típico con el vestido que usaban las mujeres del XVIII en mi pueblo.

¿vestirse a la antigua?

Investigaciones y publicaciones sobre el vestido femenino en el siglo XVIII hay muchas y muy rigurosas. Y no pretendo hacer aquí una más, con la diferencia de estar documentada en el Archivo Histórico de Novelda. Como ya dije, lo que me interesa es ver qué hay de aquellos vestidos en los de hoy.

Por tanto mis reflexiones girarán en torno a pequeños descubrimientos, al contraste entre lo típico y lo tradicional, al rigor histórico y al folklore.

Considero que esa indumentaria típica es un Patrimonio. Es un patrimonio cultural, porque al estandarizarla con el objeto de convertirla en elemento distintivo de una comunidad, pasa a ser parte de la identidad cultural de esa comunidad.

Y es patrimonio histórico en la medida en que se sustenta en el pasado de esa comunidad. El vestido del siglo XVIII le sirve de inspiración y las diferentes corrientes de pensamiento de los siglos posteriores han influido en su normalización como traje típico.

Así pues, como patrimonio que es, es susceptible de ser gestionado, y de hecho lo es. Y la primera cuestión a resolver (quizá como tesis de ese MasterDIWO) es quién tiene la autoridad para esa gestión y cómo debe hacerlo.

Powered by WordPress & Theme by Anders Norén

Abrir la barra de herramientas